D.O. RIBERA DEL DUERO

Bodegas Dehesa de los Canónigos

E-mail Imprimir PDF

images

 

Hablar de Dehesa de los Canónigos es hablar de historia. Las paredes que guardan sus vinos se levantan a orillas del río Duero, cerca de Pesquera, narrando los hechos acontecidos entre ellas en sus más de 150 años de vida. Una vida que comenzó en el siglo XIX cuando el clero era propietario de estas tierras. La Dehesa perteneció al Cabildo de la Catedral de Valladolid, compuesto por 22 canónigos (de ahí su nombre), hasta el año 1842 cuando la “Desamortización de Mendizabal” las convirtió en bienes nacionales. Una vez tasada la propiedad, la finca pasó a manos del mejor postor que en este caso fue el empresario Toribio de Lecanda, cuyo origen vasco quedó plasmado en un caserío construido como vivienda que hoy en día sigue siendo la morada de los actuales propietarios. Pero la aportación de la familia de De Lecanda no quedó ahí. El abuelo de Toribio, un ingeniero belga casado con una vallisoletana, fue el encargado de construir las majestuosas naves de muros de adobe de 80 centímetros de espesor que hacen madurar los caldos de la Dehesa de los Canónigos.

Ya en el año 1931 el destino hizo que Idelfonso Cid y Vicenta Sánchez (abuelos de los dueños actuales) recalaran en la finca como nuevos propietarios. La enfermedad de su hija Mª Luz les obligó a dejar la ciudad y siguiendo los consejos de los médicos comenzaron una vida más llevadera para ella en el campo. El testigo de Idelfonso lo recogieron en los años sesenta sus hijos Arturo y Juan, testigo que más tarde recayó sobre otra de sus hijas: Mª Luz. Junto a su familia y con la ayuda incondicional de su marido Luis, que dejó la medicina para encargarse de las bodegas, Mª Luz cumplió el sueño de gestionar la finca que la vio crecer. Allí viven hoy sus cuatro hijos, dos de ellos (Belén e Iván) siguen vinculados a la gran pasión de su madre, mientras que Marta y Luis han decidido seguir los pasos de su padre en el mundo de la medicina. La incorporación de los hijos de Luis y Mª Luz al negocio familiar ha supuesto una inyección de vitalidad que trae consigo nuevos proyectos como el enoturismo, para el que han habilitado unas antiguas caballerizas donde se celebran eventos y reuniones cuya finalidad es dar a conocer las grandes propiedades con las que cuenta el vino de la Dehesa de los Canónigos.

Convertida en un finca de 600 hectáreas, de las cuales 70 corresponden a viñedos, la Dehesa de los Canónigos es un punto de referencia en la Denominación de Origen Ribera del Duero. En sus viñas, rigurosamente cuidadas, se dan variedades como Tinto Fino, Cabernet Sauvignon, Merlot y Albillo. Estos vinos recogen la trayectoria de una familia cuyas tres últimas generaciones han estado y siguen estando dedicadas por completo a una tierra y a unos caldos que guardan el secreto de la historia.

 

To speak of Dehesa de los Canonigos, is to speak about history itself. The ancient, walled vineyard has rested on the banks of the river Duero, near Pesquera, for the last 150 years. In the XIX century the clergy owned the estate, it belonged to a Chapter of the Cathedral of Valladolid, which was comprised of 22 canons or ‘canónigos’ – thus the name of the vineyard. In 1842 the ‘Desamortización de Mendizabal’ – the Ecclesiastical Confiscations of Mendizábal, converted much of the Church’s land into state property. Lands were auctioned to the highest bidder, in the case of La Dehesa, to wealthy businessman Señor Toribio de Lecanda. Who built a reproduction of a traditional Basque country house to evoke memories of his homeland. The current owners of the estate also live in that same country house. Future generations of the Lecanda family expanded the vineyard considerable. The grandson of Toribio, a Belgian engineer, built the majestic brick warehouses, with walls eighty centimetres thick, that today serve as storage for the wines of Dehesa de los Canonigos.
In 1931, Idelfonso Cid, and his wife Vicenta Sánchez, the current owners’ grandparents, bought Dehesa de los Canónigos. The motive was their daughter’s illness, and the benefits of a country life to alleviate her sufferings.
The vineyard continued in the hands of their sons, Arturo and Juan into the 1960’s, when it passed to another daughter, Maria Luz. She was passionate about wine, and together with her husband Luis, who abandoned his medical studies, took charge of the vineyard. Luis and Mª Luz live with their four children. Belen and Ivan have inherited their mother’s passion for viticulture, and joined the family business, the other two, Marta and Luis, have followed their father’s original vocation into medicine. The incorporation of Belen and Ivan has injected a vitality into the business, partciularly new projects such as wine tourism. For which purpose, some ancient stables have been renovated. Here they celebrate various types of events and meetings, and visitors can get to know the wines and vineyards of la Dehesa de los Canonigos.
The extension of the estate is some 600 hectares, of which 70 are cultivated. Dehesa de los Canonigos is an archetypal vineyard in the ‘Denominación de la Ribera del Duero’.
The rigorously cared for vines, provide the varieties of tinto fino, caberenet sauvignon, merlot and albillo grape.
The wines are testimony to the progression of three generations of a family, that have been, and still are, completely dedicated to the region and some wines, that are history in themselves.

 

Castilla y León es vida

No se olvide de...

Enlaces

Alimentación

Nuevos municipios incorporados

Más vistas

Tags

Rutas Turismo Ocio País Vasco Diversión Vino Alegría Navarra relax Vacaciones. Castilla León Localidades Pueblos Paisajes Madrid Playa Senderismo Montaña. Cáceres Rafting Footing. Gastronomía Comida Bebida Vinos Libros Lectura Tranquilidad. Aragón Agua