D.O. RIBERA DEL DUERO

Bodegas Peñafalcón

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Peñafalcón en el siglo XI era el nombre de lo que hoy se llama Peñafiel. Nombre que adquirió la bodega fundada en 2000 y cuyos orígenes se remontan a 1926, año en que el abuelo inició su andadura laboral. Su experiencia y sabiduría, transmitida a lo largo de tres generaciones, recayó en sus nietos Casimiro y Gregorio Marcos, que decidieron constru ir las instalaciones en el corazón de la Ribera del Duero y llamarlas con un nombre extraído de una cita de la “Crónica rimada del Mío Cid”.

En Bodegas Peñafalcón han heredado la forma de elaboración del vino para el consumo anual. Un método tradicional que otorga a sus vinos un toque peculiar de personalidad y maestría y que han sabido adaptar al paso del tiempo. La calidad no ha disminuido en ninguna uva de las que integran los 100.000 kilos que aproximadamente elaboran al año en sus tres bodegas de más de 3.000 metros cuadrados. Además, la situación estratégica de los viñedos permiten que todos los frutos, de la variedad Tempranillo o Tinta del País, desarrollen al máximo sus cualidades.

Su seña de identidad se refleja en los propios viñedos, plantados a la vieja usanza y los nuevos son posicionados a 3,10 x 1,20 metros, con la finalidad de obtener muchas madres y pocos racimos, lo que garantiza que la extracción sea de la máxima calidad. También es digno de mención el especial respeto que presentan hacia el medio ambiente, plantando matorrales de retamas o alparaísos para la proliferación de la flor, realizando trabajos manuales sin herbicidas o usando abonos de tipo animal y productos fitosanitarios basados en azufres. La vendimia se realiza siempre a mano y se despalilla la uva para que pueda ser trasladada a depósitos de tecnología de última generación. Tras la fermentación y el prensado y una vez que el mosto-vino ha reposado, se le provoca la segunda fermentación para que finalmente “duerma” tanto tiempo como sea necesario para su destino final.

El resultado del proceso de elaboración son vinos que, regulados por la normativa del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, presentan un aroma y sabor únicos. La especialidad de los vinos Peñafalcón son los Grandes Reservas, vinos seleccionados, Reservas, Crianzas y Robles a partir de 5 y 11 meses, los cuales han recibido múltiples premios Oro y Plata en concursos nacionales e internacionales.

Casimiro y Gregorio han alcanzado sus aspiraciones y siguen avanzando. Para no olvidar sus raíces, organizan visitas programadas a las instalaciones de enoturismo con museo múltiple para los aficionados a la enología, en las que podrán observar una exposición de utensilios de1926 relacionados con el pan, reparación de máquinas de bodega y elaboración del vino, junto con catas guiadas de los vinos Peñafalcón.


Peñafalcón in the XI century was the name which today is Peñafiel. This is the name the vineyard adopted when it was founded in 2000, but whose origins date
back to 1926, year when the grandfather began to work. His experience and wisdom handed down through three generations, to his grandchildren Casimiro and Gregorio Marcos, that
inspired them to build the present installations in the heart of the Ribera del Duero. The name of the vineyard is from an ancient manuscript describing the heroic deeds of the legendary ‘El Cid’.
Bodegas Peñafalcón have inherited the method of making wine for annual consumption. A traditional practice that confers its wines a distinctive personality and quality, that adapts with time. The quality of the 100,000 kilos of grapes harvested and processed at its three enormous warehouses, has not diminished. Moreover, the strategic location of the vineyards permit the tempranillo / tinta del país variety of grape, to develop their most intrinsic qualities.
Their philosophy is reflected in the vines, planted in the traditional method, with later additions positioned at 3.10 x 1.20 meters, in order to obtain many stock plants and fewer fruit clusters. This ensures that the extraction is of the highest quality. Of special mention, is their consideration and respect for the environment by planting flowering bushes, performing many tasks manually without herbicides or using animal based fertilizers or sulphur based physosanitary procedures. The harvest is always performed manually, and after de-stemming, the grapes are submitted to the phase of the process controlled by the latest technology.
The grape mixture undergoes an initial fermentation and pressing. Followed by a second fermentation, before the necessary period of repose, necessary for the wine to reach its final destiny.
The results of this process of production, are wines, regulated by the Ribera del Duero D.O., that have a unique aroma and flavour. The speciality of Bodegas Peñafalcón are their Grand Reserve, selected wines, Reserve, Crianza and oak for between 5 and 11 months. Besides these, have received numerous gold and silver awards in both national and international competitions.
Casimiro and Gregorio have achieved their goals and continue to move forward. To commemorate their origins, they organize scheduled visits to areas of the vineyard dedicated to wine tourism. Areas with a museum and workshop, with original utensils and tools dating back to 1926. They offer a guided tour through the wine production process, and for wine enthusiasts, a sampling of the wines of Peñafalcón.

 

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