D.O. RIBERA DEL DUERO

Bodega Páramo de Corcos

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Páramo de Corcos se encuentra en el corazón de la Meseta Castellana, un paraje singular donde se remonta en el tiempo el cultivo de la vid y la tradición del vino. Por esta razón, Javier Camarero, el patriarca de una generación que seguiría sus pasos, apostó por la viticultura y creó su propia bodega, Páramo de Corcos, apoyado siempre por su compañera, Lourdes.

Las raíces se remontan al siglo XVIII, época en la que ya existían lagares, bodegas y viñedos de la familia e incluso una alcoholera de la que se conservan documentos. La ilusión de una familia que luchó por ver realizado su sueño dio sus frutos, ya que se han encontrado diplomas de la década de los 50 que certifican la calidad de los vinos que producían, antes de existir la Denominación de Origen Ribera del Duero. Ahora el timón está en manos de sus herederos, que dieron el paso de impulsar la viticultura aumentando las plantaciones y construyendo nuevas instalaciones. Éstos son José María, ingeniero agrícola y responsable del campo, Francisco Javier, enólogo y responsable de la bodega y Encarnación, que se encarga de la administración y finanzas.

Páramo de Corcos se asienta en las tierras de Moradillo de Roa, que reúnen las cualidades ideales de clima y suelo para elaborar vinos de la más alta calidad. La viña cuenta con alrededor de 30 hectáreas propias, cada una con diferentes matices, ya que fueron injertadas en campo con materia vegetal de viñedos antiguos de calidad. El trabajo duro a lo largo de los años ha permitido estudiarlas en profundidad para aprovechar todo el potencial que tienen y sacar el máximo provecho de la variedad autóctona, Tempranillo. La bodega, práctica y adecuadamente dimensionada, dispone de zonas específicas para cada proceso de elaboración adaptadas a las nuevas tecnologías. Después de la vendimia, que tiene lugar de forma completamente manual y en pequeños volúmenes, la uva llega a la bodega donde se respetan sus peculiaridades. Para terminar, los vinos pasan un periodo de tiempo en barricas de las mejores tonelerías, utilizando una adecuada proporción de roble francés y americano según las necesidades de cada tipo de vino y añada.

En sus caldos se pueden apreciar los matices diferenciadores del Páramo de Corcos, tanto desde el punto de vista de entorno, clima y suelo como de la variedad Tempranillo. Los Jóvenes con barrica reflejan la juventud y el frescor, los Crianzas, el producto estrella de la bodega, y los Reservas, que sólo se elaboran en añadas especiales, combinan las mejores condiciones representando el punto más alto de la labor de la bodega.


The vineyard Páramo de Corcos is in the heart of the Castillian Plateau, a singular place where cultivation and wine making tradition go back in time. For this reason, Javier Camarero, the founder of a generation that would follow in his footsteps, decided upon viticulture and created his own vineyard, with the constant support of his companion, Lourdes.
The vineyard dates from the XVIII century. Evidence exists of wine press rooms, cellars and plantations, and even preserved documents relating to a distillery, belonging to the family. This was their livelihood, their illusion, and their work. Long before the creation of the ‘Denominación de Origen Ribera del Duero’ the family earned diplomas dating back to the 1950’s, certifying the quality of their wines. Nowadays, the vineyard is run by their descendants: Jose Maria, agricultural engineer, Franciso Javier, oenologist and Encarnacion, in charge of administration and finance. They have given a boost to the wine growing plantations and constructing facilities.
It is the area of Moradillo de Roa, Burgos, that provide Paramo de Corcos with the ideal soil and climate to produce their quality wines. The plantations of their own property cover some 30 hectares, with some diversification, since the vines were grafted onto older quality rootstock. The work was carried out over a period of two years, and has been part of an intense study, particularly the indigenous tempranillo variety of grape. The vineyard buildings are practical, well dimensioned and have defined areas for specific parts of the production process, which is controlled by modern technology. The harvest is collected manually and in small quantities. At he warehouse, grapes are selected according to their particular characteristics. In the final phase, the wines repose in French and American oak barrels, for the necessary period of time for each kind of wine and vintage.
With the wines of Paramo de Corcos, it is possible to appreciate subtle differences and influences of the surroundings, climate, soil and the tempranillo grape.
The young wines, aged in barrel, reflect youth and originality, the excellent crianzas wines, are the star product of the vineyard. Reserve wines are only produced in special harvests, and are representative of the very best of what is achievable at this vineyard.

 

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