Dionisos, La Bodega de las Estrellas

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Dionisio de Nova y Karina de NovaComo continuador, en la cuarta generación, de una familia de viticultores y elaboradores de vino, la propuesta de Dionisio de Nova García va orientada a ser fiel a ese conocimiento y maestría heredados, y a respetar el carácter vinculado al terruño, de sus vinos. El objetivo es consolidar un trabajo familiar de producción y elaboración, que traslade al consumidor una auténtica y emocionante cultura del vino. Precisamente por respeto a la Tierra, practican la agricultura biológica. Buscamos a través de los fertilizantes y cuidados naturales, que la viña desarrolle un metabolismo sosegado, y propicie la formación de los aromas y sabores que luego estarán presentes en el vino. Dejan que sea la levadura indígena presente en la piel de la uva, la que haga ya desde la fermentación vinos del lugar; lejos de los vinos clónicos uniformizados por métodos y procesos estándares. Para Bodega de las Estrellas la agricultura biológica no es un nicho comercial, es un fin de su trabajo en sí mismo.

Si los antepasados de Dionisio de Nova García consiguieron la Medalla de Plata en blanco y tinto en el Concurso de Vinos de la Exposición Universal de Barcelona, en la actualidad han sumando una Medalla de Oro primer premio de la Feria Biofach en Nuremberg en el año 2003, que ha supuesto el espaldarazo a la exportación y la base de su sostén comercial. Hoy venden más del 80% de la cosecha fuera; y se sienten orgullosos de llevar su trabajo cerca de muchas personas en Europa que los escriben y con frecuencia los visitan, hoy internet les acerca a todo el mundo. En la cueva de tinajas de barro aún conservan pellejos de los que usaban los arrieros para llevar el vino a las tabernas, ventas y mesones; lo cual contrasta con el servicio de logística que tienen en Alemania para acercar el vino al consumidor directamente.

La Bodega de tinajas de hormigón donde fermentan, las panzudas tinajas de barro donde maduran los vinos, y la quietud y oscuridad de la cueva les permiten transmitir una forma de trabajar que hoy es olvidada, incluso demonizada, por la tecnificación. Las instalaciones de la Bodega de Las Estrellas tradicionales en un caserón manchego de muros de tapial y tierra, mucha tierra, aislado y protegido, hacen posible que el concepto de “la huella del carbono” o el gasto energético en la producción sean muy bajos. Sus propietarios están orgullosos de gastar poca energía, no contaminar… y ofrecer unos vinos originales por su naturalidad.
Todo ello lo quieren transmitir y compartir; para lo que cuentan un complejo de Turismo Rural en los viñedos: “La Venta de las Estrellas”, con casas para familia o amigos y habitaciones dobles para parejas; que les visitan y conocen directamente su trabajo, para luego catar y comentar, sorprendidos, la experiencia del paso por el Planetario, que ayuda a explicar el uso de los ciclos cósmicos. Lo que hace que en vez de clientes en Bodega de Las Estrellas cuenten con amigos.

La Bodega está en Valdepeñas, esa ‘ciudad con nombre de vino’, situada en Castilla La-Mancha, en ‘el viñedo de Europa’, y son, por el nombre, los herederos del dios Dionisos; una gran responsabilidad, que convierten en un hatillo que acompaña su viaje y las vivencias que comparten con los amigos.

Muestran otra realidad, ‘más allá de la de tecnificadas y bruñidas bodegas inox rodeadas de viñas atadas con alambres, donde no se dejaría ver ni al mismísimo Don Quijote’. Una realidad, conducida por una familia y pegada al patrimonio transmitido, y a la naturaleza, tanto bajo sus pies como por encima de la cabeza. ‘En la medida que, en este territorio de Castilla La-Mancha tan inmenso y tan dado a la concentración y uniformidad, hagan crecer iniciativas originalmente auténticas; cambiaremos la percepción que hay, y habremos creado el germen de una actividad de viticultor, elaborador que se acerca más al arte que a una profesión. Nuestros objetivos no pueden ser otros que ser felices y transmitirlo en nuestros vinos y a nuestros amigos’.

Dionisos, La Bodega de las Estrellas

Los vinos que elaboran son mayoritariamente tintos y en ellos predomina la variedad Tempranillo, que en la zona llaman Cencibel, tanto en las opciones de vinos jóvenes o con crianza en barrica. Su categoría de vino Crianza es el que con gran diferencia mayoritariamente exportan. Todos ellos están amparados con el sonoro nombre de ‘Dionisos’, dios griego del vino, y el nombre que seguramente más representa en vivencias, cultura y emociones alrededor del vino. Pero es la gama de vinos que llamamos ‘Al Compás de la Luna’, los que sin duda son la distinción de la Bodega por su personalidad, la originalidad de su elaboración y el resultado de calidad que tienen.

Vinos que además de la Agricultura Biológica, se han hecho teniendo en cuenta un calendario de labores, que va desde la poda, la vendimia, a la elaboración, trasiegos, embotellado…; en los que han buscado los buenos momentos que propician la Luna y estrellas y sus influencias sobre los procesos vitales: el movimiento de la sabia, la fermentación, los tiempos de maduración o crianza... “Para nosotros la calidad del vino es la cultura del tiempo”.

El ‘reloj cósmico’ les indica los mejores momentos en función de lunas crecientes o menguantes, ascendentes o descendentes, y su posición ante las constelaciones del zodiaco, que marcan influencias de ‘tierra’, ‘fuego’, ‘aire’ o ‘agua’, capaces de crear el mundo conocido, y de modelar el carácter y complejidad de los vinos. El ‘reloj cósmico’ también orienta al consumidor cuando catar y disfrutar de los vinos. La Bodega propone una complicidad creativa con el consumidor a través del ‘Calendario de Catas’, en el que sugieren que días descorchar uno u otro vino, y le proponen experimentar…

Los propietarios organizan visitas guiadas y catas comentadas donde con pasión muestran su trabajo.

 

 

Following in the footsteps in the fourth generation of a family of viticulturist and wine-makers, Dionisio de Nova Garcia decided to faithfully adhere to his inherited knowledge and skill, and respect the character of the local terrain and its wines. With the objective of consolidating the family run cultivation and production, and transfer to consumers the authentic and exciting culture of wine. This respect for the planet is precisely why they practice organic farming. Using natural methods and fertilizers, to develop a wine with a composed metabolism, which promotes the formation of aromas and flavours that later will be present in the final product. Leaving the indigenous variety of yeast found in the skin of the grape, to perform the fermentation of local wines, a far cry from the cloned wines created by standardized methods and processes.

Yes the predecessors of Dionisio de Nova García did obtain the Silver Medal for white and red wines at the Barcelona Universal Exposition Wine Concourse, to which has been added a Gold Medal prize from the Nuremberg Biofach Trade Fair in 2003, that has served as a support for exports and the sustenance of their commercialization. Today more than 80% of the harvest is sold overseas; and they feel proud to bring the fruits of their labours to many people in Europe, who write and visit them frequently. Today internet has brought the world even closer. In a cave full of earthenware storage vats, they still conserve the skins the mule drivers used to transport wine to local bars, inns and taverns; which is in contrast to the logistics service they have in Germany to bring the wine directly to the customer.

Fermentation takes place in the cellar in concrete tanks. The pot-bellied earthenware vats where the wines mature, the calm and darkness of the cave transmit a manner of working that has been long forgotten, even demonized by the application of technology. The installations at Bodega de Las Estrellas are traditional. Housed in a large, rambling Manchego style building of moulded and earth walls, being both well insulated and protected mean that “the carbon footprint” or energy expenses in production are minimal. The owners are proud about using so little energy, not contaminating .... and offering wines that are original for their naturalness.

All of this they wish to transmit and share, by way of the vineyard’s Rural Tourist Complex: “La Venta de las Estrellas”, with its villas for family and friends and double rooms for couples; that visit them and learn directly about their work. To later taste and discuss the wines, often surprised. The experience of the tour of the Planetarium helps explain the use of cosmic cycles. All this means that Bodegas Las Estrellas has friends instead of clients. The vineyard is in Valdepeñas, that ‘town with the name of wine’, is situated in Castilla La-Mancha, the ‘vineyard of Europe’. Furthermore, they are by name, the heirs of the god Dionisos; a weighty responsibility that accompanies them through a journey of experiences shared amongst friends.

Something else they demonstrate ‘... far from the highly technical and polished stainless steel wineries surrounded by vines tied with wires, where not even Don Quixote would let himself be seen’. And practised by a family immersed in the inheritance passed on to them, and nature both above and below them. ‘As for the territory of Castilla La-Mancha, so extensive, so concentrated and uniform, which spawns authentic initiatives; changes our existing perceptions, and plants the seed of a viticultural activity whose production is closer to art than mere labour. Our objective is none other than our own happiness, and to transmit this through our wines and ours friends’.

Dionisos, La Bodega de las Estrellas

The majority of the wines produced are reds, amongst which the Tempranillo variety, locally known as Cencibel, is predominant in both young and barrel aged wines. The Crianza category of wines make up the grand majority of exports. All of them under the resounding name of ‘Dionisos’, the Greek good of wine, a name that surely best represents the experiences, culture and emotions related to wine. However, it is the range of wines we call ‘Al Compás de la Luna’ that are, without any doubt, the most distinguished of the vineyard for their personality, the originality of their elaboration and the resulting quality they posses.

Wines, that apart from the organic farming methods have been produced under a working calendar, that determines pruning, harvesting, elaboration, general activity, bottling .... in which the best moment is chosen according to the influence of the moon and stars over vital processes: The agitation of the wine sap, the fermentation, the time period for ageing ... “For us the quality of the wine is the culture of time”.

The ‘cosmic clock’ indicates the best time according to the phases of the moon and its positioning in relation to the constellations of the zodiac, which in turn indicate the influences of ‘earth’, ‘fire’, ‘air’ or ‘water’. Capable of creating the world we know, and moulding the character and complexity of wines. The ‘cosmic clock’ also advises the consumer when to taste and enjoy the wines. The vineyard encourages consumer participation in a ‘Calendar of Tasting’, in which they recommend on what days to uncork one wine or another, and also suggest experimenting ....

The owners organize guided tours and tastings, where they enthusiastically demonstrate their work.



 

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