Denominación de Origen Vinos de Madrid

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RECONOCIMIENTO. Madrid cuenta con Denominación de Origen, siendo la única capital del mundo que da su nombre a una, desde 1990. La Denominación de Origen contrariamente a lo que se piensa, no es un estatus administrativo sino el reconocimiento a algo que ya existía y a lo que se quiere proteger, buscando con ello el reconocimiento y el amparo bajo un nombre que lo que otorga a ese producto en este caso el vino , es la distinción por un origen y por una tradición.

Hay una serie de municipios en aquel entonces que tienen viñedo y para los que se busca desde mediados de los 80 una protección, que viene sin duda motivada por esos viticultores y bodegueros que ven un futuro prometedor a un producto que si por esto no fuera se hubiera perdido en el tiempo. Estas poblaciones que tan familiares nos son a todos y que vemos desde nuestras carreteras, como Arganda, Navalcarnero o San Martín de Valdeiglesias, se convierten entonces en puntas de lanza que arrastran municipios como Chinchón, Aranjuez, El Álamo o Cenicientos tras ellos. Se habla de una Denominación de Origen: Vinos de Madrid con tres subzonas en su haber.

El Consejo Regulador no es otro más que el organismo que trata de llevar a cabo el cumplimiento del Reglamento por el que se rige esa Denominación de Origen, a través del control de la calidad de los vinos y de su promoción genérica. Se trata sobre todo, en los tiempos en los que nos encontramos, de dar una garantizar al consumidor, que al fin y al cabo somos todos, una garantía en el origen del producto que está ingiriendo. Ahora empieza a hablarse de trazabilidad en los productos para poder hacer un seguimiento adecuado de su vida, en el vino, se lleva haciendo años. Garantizar ese cuidado del producto de la cepa a la copa es la misión principal de este organismo cuyo nombre está empezando a ser familiar entre los todos los consumidores que cuentan con una garantía de calidad.

El sur de la comunidad es muy amplio y la climatología y los suelos cambian de este a oeste. Incluso las variedades preferentes en cada zona cambian también. No otorga las mismas cualidades a un vino la proximidad de la Sierra de Gredos en la Subzona de San Martín , que las que pueda darle la de Guadarrama a los de Navalcarnero, ni a los de Arganda tan próxima a Guadalajara y Cuenca.

Por eso ha sido fundamental separarlas y diferenciarlas, porque la cata de sus vinos así lo refleja. A esto contribuyen también las variedades que Madrid ha tenido siempre como la Albillo en San Martín, la Tempranillo, la Malvar, la Airén o la Garnacha, que parece que siempre estuvieron aquí. Pero a ellas se han incorporado variedades foráneas que han contribuido a que los vinos amplíen sus cualidades como la Cabernet Sauvignon o la Syrah. Los vinos de Madrid, los de todos, no son diferentes al resto de los vinos del panorama vitivinícola español. Hay por supuesto blancos, rosados, tintos con crianza y sin ella que compiten sin complejos dentro y fuera de nuestras fronteras. Varios premios y reconocimientos avalan la calidad de estos caldos, como la Biofach de Alemania la medalla de oro a un vino ecológico, o galardones en forma de varias medallas de oro, plata y bronce en los recientes Bacchus en Madrid.

No en vano ya conocen los vinos de Madrid en algunos lugares donde al principio la sola mención sobre la existencia de estos vinos resultaba “exótica”. Así la Denominación está presente en los mercados de países como Alemania, Reino Unido, Suecia, Holanda, Japón o Estados Unidos.

Son, a día de hoy, 45 las bodegas que comercializan el vino que llega al consumidor, repartidas todas ellas por ese sur que cubre Madrid de este a oeste. Lo que permite al consumidor elegir en un amplísimo abanico de variedades, elaboraciones, que no le van a dejar escéptico ante el vino de Madrid.

 

RECOGNITION. Madrid has an Appellation of Origin of its own, which makes it the only capital in the World to have one bearing its name, since 1990. Despite general belief, the Appellation of Origin is not a mere administrative status, but the recognition of something pre-existing and the desire to protect it. What is sought through the A.O. is recognition and protection under a name that awards the product, in this case wine, with a distinction for its origin and tradition.

Back then, there were several municipalities with plenty of vineyards seeking, since the mid- 80´s, some sort of protection, a movement coming from those vine growers and wine-makers who could visualize a promising future for a product that was well worth it. Those towns and villages that are now so familiar to everybody and can be seen along the highway, like Arganda, Navalcarnero or San Martín de Valdeiglesias, then rose as true spearheads, along with other municipalites like Chinchón, Aranjuez, El Álamo and Cenicientos who followed their example. There was talk about an appellation of origin: Wines of Madrid, divided into three sub-zones.

The Wine Standards Board is nothing other than a body that is in charge of the fulfilment of the Regulation to which this Appellation is subjected. This is achieved by the quality control of the wine and its general promotion. Above all, in our time, it is the Board’s task to provide the consumer, who, after all, could be any one of us, with a guarantee of origin for the product he is consuming. While traceability, the possibility of monitoring adequately a product’s life, has recently become an issue, the wine-making industry had already been applying it for a long time. The guarantee of care given to a product from the vine stock to the wine glass is this body’s main mission, whose name has already started to be a familiar quality guarantee among consumers. Because the south of the autonomous region is very wide and its climate and soil change from east to west. A zone´s ´special varieties can even differ between them; a wine near the Sierra de Gredos mountain of the San Martín Subzone is not attributed with the same qualities as the ones that Guadarrama mountain gives to Navalcarnero´s wines, or the qualities Arganda´s wines have to offer because of their proximity to Guadalajara and Cuenca.

For that reason, dividing and distinguishing these wines, as is reflected in their wine tasting, was something fundamental. The long standing Madrid varieties have also contributed to this distinction. Varieties such as the albillo in San Martín, the tempranillo, malvar, airén and garnacha, grapes that seem to have always been there. Nevertheless, foreign varieties have been also introduced, like cabernet sauvignon and syrah, thus contributing to the expansion of the wines´ qualities.

So, even though in the very beginning the mere mention of the existence of the Wines of Madrid may have sounded “exotic” to some, we are now well-known, and there is a good reason for that. We are present in the German, English, Swedish, Dutch, Japanese and American markets.

There are currently 45 wineries, all located in the South of Madrid from east to west, which market the wine all the way to the consumer, offering him a very wide range of varieties and wine-making processes that will capture him or her immediately, dissolving any possible doubts about the Wines of Madrid.

 

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