DO TORO

Bodega Monte La Reina

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Carolina Inaraja CortésALMA. Los vinos de Monte La Reina han crecido al amparo de la tradición, la de un enclave que ha sido protagonista durante siglos del crecimiento de la uva. Un total de 300 hectáreas componen una finca localizada dentro de la Denominación de Origen de Toro, de sus 300 hectáreas, 200 están plantadas con la variedad más característica de la región, la Tinta de Toro. Mientras que las 100 restantes pertenecen a la variedad Verdejo. Gracias a unas uvas de calidad nacen los vinos de Castillo de Monte La Reina, la marca más singular de la bodega. Aunque también podemos encontrar otras entre las 20 variedades que elabora la bodega, como Tertius, un vino que está evolucionando de forma más que significativa en los últimos años.

El paraje de Monte La Reina es privilegiado por su enclave, por su tierra y por la calidad de sus frutos, a lo que también se suma un atractivo turístico sin precedentes en la zona. Se trata de una finca que reúne todos los requisitos para que el visitante no olvide su paso por tan característico lugar. Un Castillo del siglo XIX domina el paisaje que rodea la bodega. Monte La Reina debe su nombre a una concesión real del siglo XI por la que la Corona de Castilla otorgó al pueblo de Toro el privilegio de la explotación del Monte en agradecimiento a su fidelidad y apoyo. A finales del siglo XV, el Monte se acotó con licencia regia por orden de los Reyes Católicos, sabedores de las riquezas del mismo, y se dispuso la colocación de un cuerpo de guardas que a diario vigilaba la zona. En los siglos XVII y XVIII el Concejo de Toro se mostró muy celoso a la hora de preservar las riquezas naturales del Monte entre las que destacan la madera de sus bosques, la riqueza de sus suelos y la importancia de sus viñedos. Ya en el siglo XIX, el I Conde de Villapadierna, Don Felipe Padierna construyó en esta finca un palacio neogótico que alberga la actual Posada Rural.

Todos los encantos de Monte La Reina han sido fomentados por la familia Inaraja para hacer de la visita de los amantes del enoturismo algo inolvidable. Un restaurante, con capacidad para 500 personas, un salón de actos y multitud de actividades completan la oferta inigualable de Monte La Reina.

Otra de las peculiaridades que presenta la bodega es que además de elaborar un millón quinientas mil botellas al año, cuentan con la capacidad necesaria para acoger a otros productores de vino. ‘Huéspedes’ que cuentan con la posibilidad de fabricar sus caldos en unas instalaciones que reúnen todos los requisitos para hacer un gran vino. Carolina Inaraja, actual gerente de la bodega, nos relata los pormenores de tan novedosa iniciativa. “Además de las botellas que elaboramos nosotros, la bodega también tiene cabida para más huéspedes, otros cinco bodegueros utilizan de alguna manera nuestros recursos. Por tanto, la capacidad total de la bodega puede rondar los tres millones de kilos de uva. Dentro de las opciones que ofrecemos a los ‘inquilinos’ existe la posibilidad de elegir la fase del proceso hasta la que quieren llegar en nuestras instalaciones, es decir, pueden meter uva y hacer la fermentación del vino aquí, otros hacen la crianza en barrica y luego se llevan el vino, también existe la posibilidad de dejar reposar sus botellas para después etiquetar y paletizarlas y así acabar aquí todo el proceso productivo... Nos adaptamos a todas sus necesidades”.

Las continuas innovaciones y la calidad de sus vinos han llevado a Monte La Reina a ser un referente en los mercados. Sus vinos se comercializan principalmente en el extranjero, donde viaja el 80 por ciento de su producción, mientras que el 20 restante se distribuye por el mercado nacional. Ahora, uno de los objetivos que persiguen es dar a conocer sus productos dentro de la geografía española para así lograr aquí el puesto que ya han ganado por méritos propios fuera de nuestras fronteras. Sin duda, un objetivo que no se antoja complicado, ya que aquel que prueba los vinos de Monte La Reina no queda indiferente ante su calidad.

Bodegas Monte La Reina

Los viñedos de Monte La Reina están repartidos entre dos finas: La Finca Monte La Reina y la Finca Villaester de Arriba. En Monte La Reina los viñedos están repartidos en parcelas que aparecen formando islas entre los diferentes cultivos y claros que existen entre encinares. Las condiciones medioambientales, los suelos arcillosos, arenosos de unas zonas y pedregosos, secos de otras, junto con un adecuado manejo de la vegetación y producción, consiguen uvas de gran concentración, alta madurez, elevado grado alcohólico y una fina mezcla de aromas. La calidad de sus uvas y su cuidada selección permiten en bodega ofrecer un gran juego de combinaciones para producir vinos excelentes a partir de variedades Tinta de Toro y Verdejo.

Por su parte, Villaester de Arriba es un lugar tradicionalmente vinícola, localizado entre los municipios de Villaester de Arriba y San Román de Hornija. La superficie cubierta por cantos rodados y un suelo arcilloso confieren características de humedad, calidad y luminosidad que infieren una personalidad propia a los vinos de la bodega, ya que cuentan con uvas de maduración completa, buen grado alcohólico y gran concentración de color y aromas.

Esta explotación permite el cultivo de Tinta de Toro de ocho años y Verdejo joven, encaminadas a la producción de tintos y blancos de la bodega, a través de una producción homogénea que aplica las últimas técnicas de manejo de vegetación. El clima continental de fuertes contrastes con inviernos muy fríos, veranos calurosos y abundantes horas de sol; la altitud media de las parcelas situadas a 750 metros y la fuerte diferencia térmica entre el día y la noche, son los restantes elementos que hace que los viñedos cuenten con las condiciones necesarias para que las uvas adquieran una excelente madurez y una expresión muy equilibrada.

SOUL. The wines of Monte La Reina have grown alongside the traditions of an enclave which has been a protagonist, over the centuries, in the expansion of the grape. The estate, situated in the designation of origin Toro, consists of a total of 300 hectares, 200 of which are planted with the most characteristic variety of the region; La Tinta de Toro. Meanwhile, the remaining 100 are for the Verdejo variety. The most singular brand of the vineyard, Castillo de Monte La Reina is created from some of these quality grapes. Although, we can also find another 20 varieties produced at the vineyard, such as Tertius, a wine whose evolution over the last years has been more than significant.

The location of Monte La Reina is a privileged enclave, for its lands and the quality of its fruits, it is also an unprecedented tourist attraction in the area. The estate combines all the requisites to make the visitor’s stay, in such a characteristic place, unforgettable. With a XIX century castle dominating the scenery around the vineyard. Monte La Reina owes its name to a royal concession in the XI century, when the Castilian crown granted the village of Toro the right to exploit the lands of the hill in gratitude for its loyalty and support.

At the end of the XV century, the hill was officially enclosed under an order of the Catholic Monarchs, who recognised its value, and posted guards to maintain a daily watch over the area. In the XVII and XVIII centuries the Toro town council jealously protected the natural resources of the hill; the timber from its forests, the richness of its soils and the importance of its vineyards. In the XIX century the the first Count of Villapadierna, Don Felipe Padierna built the neo-Gothic palace that today houses the rural inn.

All the enchantments of Monte La Reina have been promoted by the Inaraja family to make the the visit by lovers of wine-tourism something unforgettable. A restaurant with capacity for 500 diners, an events hall and many activities make up the unbeatable offer of Monte La Reina.

Another peculiarity of the vineyard is that besides producing one and a half million bottles a year, it has the capacity to take in other wine producers. ‘ Guests’ with the possibility to create their wines in installations that have all the requisites for making a great wine. Carolina Inaraja, current owner of the vineyard, tells us the details about such a novel initiative. “Besides the bottles we produce, the vineyard has room for guest (producers), another five wine-makers use, in one way or another, our resources. Therefore, the total capacity for the vineyard could be around three million kilos of grapes. Within the options offered to these ‘tenants’, is the possibility to choose the phase of the process they wish to terminate in our installations. That is, they can add the grapes and do the fermentation of the wine here, others do the ageing in barrel and later take the wine. There also exists the possibility of leaving the bottles here to rest, and later have them labelled and put onto pallets. Thus, finishing the whole production process.

Continuing innovations and the quality of their wines have made Monte La Reina a market benchmark. Their wines are sold principally overseas, where they send 80 per cent of their production, while the remaining 20 per cent is distributed in the national market. Now, one of their main objectives is to promote their products within Spanish territory, to attain the reckoning they have, by their own merits, outside our borders. Without a doubt, an objective that should not be complicated, since any who try Monte La Reina wines do not remain indifferent about their quality.

Bodegas Monte La Reina

The vineyard plantations consist of two estates: La Finca Monte La Reina and La Finca Villaester de Arriba. On the Monte La Reina estate the vineyards are dispersed in isolated plots amongst different crops and clearings between the woods. The climatic conditions, the sandy clay soils of some areas, and dry and stony surfaces in others, together with careful management of the plants and their yield, combine to produce grapes with a high concentration, ripeness, and (potentially) good levels of alcohol, with a subtle mix of aromas.

In turn, Villaester de Arriba is a traditional wine growing area, situated between the municipalities of Villaester de Arriba and San Román de Hornija. The pebble covered surface and clay soil confer characteristics of humidity, warmth and light that give the vineyard’s wines their personality. Particularly, as they produce well ripened grapes, with a (potentially) good level of alcohol and a great concentration of colours and aromas.

This exploitation is planted with eight-year-old Tinta de Toro vines and the younger Verdejo variety, to produce the vineyard’s reds and whites. Through a homogeneous production that applies the latest plant management techniques. The contrasting continental climate, with very cold winters, warm summers and long hours of sunlight: The average height of the plots, situated at 750 metres above sea level, and the variation between day and night temperatures, are the other elements which combine to provide the vines with the necessary conditions for the grapes to achieve excellent maturity and a balanced expression.

 

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