DO RIBERA DEL DUERO

Bodegas Rodero

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Carmelo Rodero y Beatriz RoderoARTE. Uva, ciencia, vino y arte. Es el emblema de Bodegas Rodero, unas bodegas que se han hecho a sí mismas a base de tesón, trabajo y esfuerzo. La fórmula secreta mediante la que han obtenido grandes vinos, unos caldos que les han llevado a ser reconocidos con los más prestigiosos galardones a nivel nacional e internacional.

La historia de Bodegas Rodero tiene sus orígenes en una familia dedicada al vino desde hace ya cuatro generaciones, una familia de viticultores de la ribereña localidad de Pedrosa de Duero. Allí, los bisabuelos de Carmelo Rodero elaboraban su vino en clásicos y antiguos lagares. Posteriormente, los abuelos de Carmelo siguieron con lo que ya se había convertido en una tradición familiar, siendo elaboradores y fundadores de la Cooperativa Vinícola de Pedrosa de Duero. Al igual que su padre, un hombre criado entre las viñas castellanas. El testigo lo retomaría con fuerza años después el propio Carmelo, que comenzó su propia andadura cultivando las viñas pertenecientes a la familia, para después desarrollar su propio proyecto con sello personal. Con 50 hectáreas de viñedo creó un lugar privilegiado para que la uva creciera, potenciando al máximo sus cualidades, características que le valieron la confianza de la mítica bodega Vega Sicilia a la que le vendió sus frutos durante 14 años.

En 1990 inició su propia andadura. Apostó por el futuro y la calidad sabiendo que la base de un gran vino pasa por unas buenas uvas, por lo que Bodegas Rodero se “enorgullece” de que desde su primera elaboración en 1991, todos sus vinos fueron premiados en las ferias y catas más importantes, tanto nacionales como internacionales, sirviendo de contraste y reconocimiento de su calidad.

A la hora de valorar su trayectoria en los últimos veinte años, Carmelo rodero dice sentirse “muy satisfecho” con el trabajo realizado. “Estamos muy contentos porque nuestro vino se vende muy bien, sin necesidad de contar con la labor de ningún tipo de comercial. El trabajo y el esfuerzo es continuo e intentamos mejorar año a año la calidad de los viñedos, la calidad de todo lo que en bodega puede hacer realidad a un gran vino”. Además, destaca la respuesta y aceptación que sus productos han tenido en los mercados: “El mercado es muy agradecido con los vinos de Rodero. El público se ha fidelizado con nuestra marca y nuestro producto. Antes de que pueda salir la nueva añada al mercado tenemos agotada la anterior”.

La apuesta decidida por la calidad en cada uno de los procesos de elaboración y en la maduración de la uva han hecho de Bodegas Rodero un referente. “Intentamos que las uvas sean muy equilibradas, para que posteriormente el trabajo en bodega sea más sencillo. Por tanto, el eje central de la bodega ha sido, desde sus inicios y sigue siendo en la actualidad, el viñedo. Poco a poco fueron adquiriendo terrenos, plantándolos de viña y abandonando el cereal, siempre en el entorno de Pedrosa de Duero, llegando en la actualidad a una superficie de 120 hectáreas de viñedo situadas a más de 800 metros de altitud. La densidad de plantación del viñedo está sobre las 2.500 cepas por hectárea., en sus distintos marcos de plantación, que corresponde a la distancia entre cepa y cepa, a lo largo y a lo ancho de la parcela; para quedar estas perfectamente alineadas y generar un espacio donde, cómodamente, se puedan dar las labores correspondientes al cultivo del viñedo.

Pasado, presente y futuro se han unido en Bodegas Rodero para crear vinos excepcionales. Además, la labor emprendedora de Carmelo Rodero siempre ha estado apoyada por su esposa Elena y ahora también por sus dos hijas Beatriz y María, que han heredado de su padre la pasión por la viña y el vino, siguiendo así la tradición de una familia que ya cuenta con una quinta generación de viticultores.

Bodegas Rodero

Desde 1990, en Bodegas Rodero han tenido una única manera de elaborar sus vinos: el mimo. Un mimo que dan a su controlada producción de no más de 4.000 kilos/hectárea, un mimo a las cepas, a los caldos y a todos los procesos de elaboración y crianza, seleccionando uno a uno los tiempos y los trabajos para que sus vinos sean redondos y elegantes a la par que estructurados y potentes. Ya en la cepa de sus viñedos, se cuida mucho a la vid en todo su proceso vegetativo, podando en verde cuando la viña nos lo pide, o desnietando a mano cuando las uvas necesitan más fuerza de su planta. Conocen sus viñas desde hace más de 40 años y escuchan sus necesidades. Elaboran sus vinos vinificándolos por parcelas, de manera independiente para cada variedad, con un trabajo meticuloso, ordenado y limpio consiguiendo una baja interferencia en los procesos naturales de la vinificación.

Únicamente los vinos elaborados que su enóloga, Beatriz Rodero, ve con mejor recorrido son seleccionados para la crianza en barricas de roble francés, reposando en ellos los tiempos óptimos que necesiten y con trasiegos manuales que no rompan sus procesos fisicoquímicos.

Su sistema de elaboración por gravedad es uno de los más novedosos a nivel internacional, está dotado de una plataforma giratoria en la que los depósitos van a buscar a la uva, y mediante un mecanismo de ovis logran extraer el máximo potencial de sus uvas sin utilizar ningún mecanismo de bombeo. Un sistema patentado, creado por el propio Carmelo Rodero, sin duda una de las señas de identidad y características principales de la bodega. Los resultados de dicho sistema no se han hecho esperar, dando como resultado grandes vinos, con una personalidad propia.

ART. Grapes, science, wine and art, is the emblem of Bodegas Rodero. Vineyards that have made something of themselves through perseverance, hard work and effort. It is the secret formula by which they have obtained great wines that have received the most prestigious awards at both national and international level.

The history of Bodegas Rodero has its origins in a family dedicated to wine for more than four generations. A family of grape-growers from Pedrosa de Duero. The great-grandparents of Carmelo Rodero produced their wine in ancient presses. Later, Carmelo’s grandparents continued with what had become a family tradition as the creators and founders of the Cooperativa Vinícola de Pedrosa de Duero. Just as his father before him, a man raised amongst the vines of Castilla, Carmelo would continue the legacy some years later and begin his own adventure cultivating his family’s vines, to develop a project with its personal stamp. With 50 hectares of vine plantation he created a privileged place for grapes to grow. Obtaining the maximum from its qualities and characteristic, which earned the confidence of the mythical vineyard Vega Sicilia, to whom they have sold fruit for the last 14 years.
He began his project in 1990. Well aware that the base of a great wine is the quality of grape. Something that Bodegas Rodero are very proud of is, that since their first production in 1991, all their wines have won awards at both national and international wine fairs and tastings. Which serves as verification and recognition of their quality.

When it comes to evaluating their trajectory over the last twenty years, Carmelo Rodero says that he feels “very satisfied” with what has been achieved. “We are very happy, because our wine sells very well, without any commercial assistance. The work and effort are continuous and we try to improve the quality of the vineyards year after year, in fact everything in the vineyard that contributes to producing a great wine”. Furthermore, the success their products have had is outstanding; “The market is grateful for Rodero wines. The public are loyal to our brand and our products. Before the new harvest goes on sale the previous one has been sold out”.

The commitment to quality throughout the production process and in the cultivation of the grape, has made Bodegas Rodero a benchmark (vineyard). “We try to cultivate balanced grapes, so that later, the rest of the work in the vineyard is easier. Thus, the plantation has been, since the beginning and continues to be today, the very cornerstone of the vineyard. New terrain has been progressively acquired in Pedrosa de Duero, with vines replacing the cereal crops, until they reached the current extension of 120 hectares at 800 metres above sea level. The cultivation density is around 2,500 vines per hectare. Their different planting layouts correspond to the distance between vines throughout the plots, leaving them perfectly aligned, with sufficient space to allow the work for their careful cultivation.

Past, present and future have united at Bodegas Rodero to create some exceptional wines. Furthermore, Carmelo Rodero has always had the support of his wife, and now his two daughters Beatriz and Maria, in the business. The latter have inherited their father’s passion for the vine and wine, following in the family tradition, which now has a fifth generation of vine growers.

Bodegas Rodero

Since 1990 Bodegas Rodero have always produced their wines with care: Care for the limited production of no more than 4,000 kilos per hectare, care for the vines, for the wines and for all the processes of production and ageing. Selecting the time and the work to be done, so that the resulting wines are complete, elegant and both structured and strong. The stock vines are meticulously cared for throughout their cultivation, green pruning when appropriate, or hand pruning secondary shoots when the grape requires more strength from the plant. They have worked their vines for more than 40 years and know their needs. Vinification is according to plots, each variety independently, meticulously, and in an ordered and hygienic manner to minimise interference in the natural processes of vinification.

Only those wines which their oenologist, Beatriz Rodero, considers suitable are selected for ageing in French oak barrels. Where they remain the sufficient time required, while subjected to manual racking, which does not interrupt the physical and chemical processes.

Their system of production by gravity is one of the most internationally innovative. A revolving platform collects the grapes, and a mechanism extracts the maximum expression from the grapes without the use of any pumping mechanism. The system was created and patented by Carmelo Rodero, and is without a doubt, one of the principal characteristics and identifying marks of the vineyard. The system proved itself almost immediately, and has produced great wines with their own personality as a result.

 

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