DO NAVARRA

Bodegas Ochoa

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Javier Ochoa, Mariví Alemán, Adriana y Beatriz OchoaORGULLO. Desde la tierra hasta la botella cuidando siempre el compromiso con la calidad. Es el lema de Bodegas Ochoa, que desde hace siglos cultiva unos caldos privilegiados. Como tocados con una varita mágica, los vinos de Ochoa han sabido siempre gustar. A lo largo de cientos de años han sido una referencia en las mesas más variopintas.

La primera constancia documental de la relación del apellido Ochoa con el vino de Navarra se remonta al año 1370, cuando la reina Juana, esposa de Carlos II, ordena se pague a Ochoa de Ayanz, vinatero de Olite, 36 libras y 20 sueldos como pago de los 216,5 carapitos de vino que le había comprado. Ochoa de Ayanz fue alcalde de Olite, un personaje ilustre de la época que gozó del favor de los reyes, a los que tenía ganados gracias a la calidad de sus productos. Todavía hoy se conservan restos de la vieja bodega de Ochoa de Ayanz, donde sus cubas se asentaban en piedras del antiguo anfiteatro romano.

La historia más actual nos lleva al año 1845, fecha labrada en piedra en la antigua bodega del centro de Olite. Tras una sucesión de acontecimientos ocurridos a lo largo de tres décadas, el despegue para la comercialización del vino Ochoa ya estaba preparado. El nombre de la bodega y sus caldos ya era muy conocido, ahora sólo quedaba que donde había llegado la palabra, también llegara el producto. Así, los vinos de Ochoa comienzan a hacer su aparición en Exposiciones por toda Europa y a recoger galardones en sus distintas participaciones, hasta que en 1892 de la mano de Nicolás Ochoa los vinos cruzan el Atlántico. También digna de mención es la participación destacada de otro miembro de la familia por seguir agrandando el nombre y los vinos Ochoa, se trata de Adriano Ochoa, que sentó las bases y las raíces de los que hoy es Bodegas Ochoa.

Actualmente el matrimonio formado por Javier Ochoa y Mariví Alemán, a quiénes se ha unido sus hijas Adriana y Beatriz son los encargados de seguir el legado centenario de los Ochoa. Ellos han aportado su pasión por el vino y el constante empeño por la evolución y el perfeccionamiento de sus caldos. De esta forma, han impulsado numerosos proyectos de I+D (Investigación y Desarrollo) que les han llevado a dar un nuevo giro a la marca con gamas como OCHOA y Serie 8 A y productos como MdO (Moscato de Ochoa), enmarcado dentro de la gama 8 A, que buscan satisfacer a todos los paladares.

Los largos años de trabajo han demostrado a la familia Ochoa que el buen vino nace de una filosofía clara. Por eso aquí los procesos de elaboración y crianza son muy mimados, vinos realizados únicamente con uvas procedentes de sus propias cepas, plantadas, podadas y vendimiadas por las manos que forman la gran familia de Bodegas Ochoa. La sanidad y la ecología son también fundamentales, tratando la tierra como lo hacían sus abuelos, pero utilizando la tecnología más avanzada. El último proceso de remodelación que sufrieron las instalaciones, situadas a las afueras de Olite, tuvo lugar en el año 2004, con el traspaso de las oficinas a la bodega actual. Destacado también fue el año 1992 supuso un punto de inflexión, ya que fue el año en el que Javier Ochoa dejó EVENA para trabajar 100% en Bodegas Ochoa.

Actualmente, disponen de distintas naves anexas donde se encuentran los equipos de transformación, almacenamiento, crianza y embotellado del vino y en donde se producen unas 600.000 botellas al año. Las puertas de los diferentes mercados nacionales e internacionales se han abierto de par en par para recibir más de medio millón de botellas con un sello de calidad inconfundible. Desde hace 30 años, Ochoa es una marca consolidada en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Mientras que surgen otros mercados emergentes como Japón, Nueva Zelanda, Singapur... Y es que Ochoa es una bodega con apellidos, moderna y orgullosa de su legado y su historia.

Bodegas Ochoa

Bodegas Ochoa cuenta con 143 hectáreas de viñedo propio. Sus cepas más antiguas se ubican en la Finca Montijo junto a su actual bodega de Olite, aunque la mayor parte de las viñas crecen en la Finca El Bosque del enclave natural de Traibuenas. Santa Cruz, El Secadero y La Pedrera, completan el grupo de fincas en las que se crían las uvas de Ochoa. Los viñedos de la familia Ochoa proceden de las antiguas cepas de sus antepasados, por lo que han seleccionado las mejores cepas para multiplicar su material vegetal. El marco de plantación es de 3x1 metros, y se plantan con orientación sur para que la superficie foliar expuesta al sol sea la adecuada.

Las variedades de uva que podemos encontrar en las fincas son: Tempranillo, Viura, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Garnacha y Moscatel. El momento de vendimia es diferente para cada viña en función del nivel óptimo de madurez. Los depósitos de acero inoxidable, de diferentes capacidades, les permiten elaborar vinos por parcelas, facilitando el control sobre cada vino. Las fermentaciones se realizan a temperatura controlada, con largas maceraciones y remontados frecuentes para extraer color, aromas y sabores de las uvas. Cada variedad envejece en un tipo específico de barrica de roble, francés o americano, de 225 litros y tostado medio. El Tempranillo, por su parte, lo hace en barrica de roble americano. Permanecen durante un mínimo de un año en proceso de crianza. La cata y el control diario determinarán su tiempo total. Bodegas Ochoa mantiene los más estrictos estándares de trazabilidad, ya que realizan un riguroso control de las partidas de vino, que se inicia en el viñedo y sigue en el momento de entrada de uva en bodega; continúa con su elaboración, crianza y envejecimiento, y finaliza en la fase de embotellado, almacenaje y entrega al canal de distribución.

PRIDE. From the land to the bottle, always with a commitment to quality. That is their motto at Bodegas Ochoa, where they have made privileged wines for centuries. As if touched with a magic wand, the wines of Ochoa have always been popular, and have been served at many different tables over hundreds of year.

In Navarra, the earliest documented evidence associating the surname Ochoa and wine, dates back to 1370. When Queen Juana, wife of Carlos II, ordered that a wine merchant from Olite called Ochoa de Ayanz, be paid 36 pounds and 20 ‘sueldos’ as payment for 216.5 ‘carapitos’ of wine they had purchased. Ochoa de Ayanz was mayor of Olite. An illustrious person in his time, he enjoyed the favour of the monarchy, having won them over with the quality of his products. Even to this day they preserve the remains of the old Ochoa de Ayanz wine cellar, where their barrels rest on stones from the old Roman amphitheatre.

A stone of the old cellar in Olite, with the date 1845 carved on it, marks the origins of the vineyard. After a succession of events over three decades, the commercialization of Ochoa wines was begun. The vineyard’s name and its wines were already well known, now the product had to go to where the name had travelled. Thus, Ochoa wines began appearing in wine fairs throughout Europe and collecting awards from different competitions, until in 1892, Nicholas Ochoa took them across the Atlantic. Another member of the family also deserves mention for promoting the name and wines of the vineyard, Adriano Ochoa, who established the base and roots of what is today Bodegas Ochoa.

Currently, the husband and wife team of Javier Ochoa and Marivi Aleman, assisted by their daughters Adriana and Beartriz have the responsibility of the centenarian legacy of the Ochoas. They have contributed with their passion for wine, and their constant efforts in its evolution and perfection. Inspiring numerous projects in R&D (Research and Development), which have resulted in the introduction of the range of ‘OCHOA’ and ‘8A Serie’ wines. They include the MdO (Muscatel de Ochoa), a wine to satisfy all palates.

The family has learnt from long years of work, that good wine is borne of a clear philosophy. That is why the processes of production and ageing are meticulously controlled. Only grapes from vines that have been planted, pruned and manually harvested by family members are used to produce Bodegas Ochoa wines. Health and ecology are also fundamentals, caring for the land in the same way as their ancestors, but using the latest technology. The last renovation of the installations was in 2004, when the vineyard’s offices were transferred to the outskirts of Olite. The year1992 marked a turning point in the history of the vineyard, when Javier Ochoa left EVENA to work exclusively for Bodegas Ochoa. Currently, the vineyard has several annexed buildings equipped for transformation, storage, ageing and bottling the 600,000 bottles of wine they produce annually. Numerous markets, both national and international, eagerly opened their doors to receive more than half a million bottles with the unmistakable stamp of quality. For more than 30 years, Ochoa has been a consolidated brand in Germany, England and the United States. Meanwhile other markets are emerging such as Japan, New Zealand, Singapore.... Ochoa is family vineyard, modern and proud of its historic legacy.

Bodegas Ochoa

Bodegas Ochoa owns 143 hectares of vineyard plantations. Their oldest vines grow on the Montijo estate next to their installations in Olite. The majority of their vines however, are cultivated on the El Bosque estate in the natural enclave of Traibuenas. The Santa Cruz, El Secadero and La Pedrera complete the group of estates where Ochoa cultivate their grapes. The Ochoa family plantations come from the old vines of their ancestors, from which they have selected only the best to increase their stocks. The vine plantation pattern is 3x1 (in 3 metre long rows with a separation of 1 metre between vines), and south facing to provide optimum leaf exposure to the sun.

The varieties cultivated are; Tempranillo, Viura, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Garnacha and Muscatel. The harvesting time for each plantation differs according to their optimum ripeness. The wines are produced according to their plots in stainless steel tanks of differing capacities, allowing a greater control over each. Temperature controlled fermentation with long macerations and frequent pumping-overs are performed to extract colour, aromas and flavours of the grapes. Each variety is aged in a specific type of oak, French or American, and 225 liters of medium toasted. Tempranillo is aged in American oak barrels for at least one year. Daily controls and tasting will determine how long they will be aged. Bodegas Ochoa maintains the highest standards of traceability over the entire wine-making process. Initiated in the vineyard and continued to when the grapes enter the winery, followed by the production, ageing, to the final phases of bottling, storage and delivery for distribution.

 

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