DO CAMPO DE BORJA

Bodegas Celtas

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Dermot Gordon y Mercedes AsoOPORTUNIDAD. Mercedes Aso y Dermot Gordon fueron cautivados por al arte del vino en el año 2006. Fue entonces cuando dejaron atrás sus vidas ya encaminadas en Londres para afrontar el complicado reto de levantar una bodega y crear su propio vino. Lo hicieron en un momento de serios problemas para el sector agrícola, pero ni siquiera ese aspecto les frenó en su ambición de convertirse en una bodega de referencia. Ambos se desplazaron hasta Pozuelo de Aragón para sacar el mejor jugo posible a las tierras familiares en esta localidad del Campo de Borja y producir vinos cuya máxima ambición de rozar la perfección en cuanto a la calidad se refiere.

La ambición les hizo superar los problemas iniciales que se presentaron al sumergirse en un ámbito del que poco conocían. Mercedes y Dermot fueron superando obstáculos hasta darse cuenta que la clave del éxito en aquellas tierras familiares podría estar en la obtención de un producto final. Desde este axioma fijaron un camino a seguir en el que todos los procesos debían ser controlados y vigilados por ellos mismos desde el principio hasta el final, desde la cepa hasta la botella sin descuidar ningún aspecto. Marcado el camino, sólo faltaba dar nombre al proyecto y el elegido fue Bodegas Celtas. “El nombre encuentra su razón de ser en dos detalles. Primero por mi marido, ya que él es irlandés. Y segundo porque nos dimos cuenta de que el vino venía de los monjes, pero fueron los celtíberos quienes trajeron el vino a la zona. Lo escogimos memoria de los celtas irlandeses como mi marido y los celtíberos”.

A partir de ahí, Bodegas Celtas ha sabido sacar partido a las excepcionales condiciones climáticas que existen en la zona que rodea al Moncayo y la calidad de sus tierras. Además, uno de los grandes secretos de esta empresa se encuentra en la bodega subterránea típica de la zona, que fue clave para iniciar este proyecto. La bodega subterránea perteneció años atrás a la familia, que ya se había dedicado a la elaboración de vino para vender a los mercaderes de otros puntos de España y Francia. Esta bodega centenaria de 100 m2 tiene capacidad para elaborar 45.000 litros de vino en varios depósitos de cemento. En un futuro sus propietarios aspiran a su rehabilitación para que la gente pueda conocer cómo se hacía el vino de antaño y además guardar allí barricas de Bodegas Celtas, aprovechando su temperatura constante de entre 17 y 18 grados todo el año.

La mejor cualidad de sus caldos es que todos los procesos se realizan de manera manual. Los viñedos se someten a un control exhaustivo durante todo el año y antes de recoger la uva esa tarea de seguimiento adquiere una mayor intensidad durante las dos semanas previas. La firma de sus vinos, su sello diferenciador, es que sólo producen 3.500 kilos de uva por hectárea, lo que supone una cantidad muy pequeña que, al final, se traduce en calidad. En Bodegas Celtas no están en interesados en producir vino en cantidad, sino en hacer que esos caldos tengan calidad.

En 2010 salieron a la luz los dos primeros caldos de la marca Aso&Gordon. Se trata de vinos jóvenes en dos variedades: Tempranillo y Garnacha, ambos cien por cien de cada variedad, que han tenido una buena acogida en el mercado, sobre todo en Irlanda, donde han vendido la mayor parte de sus producción. La ambición de esta bodega es enviar su producción a Inglaterra e Irlanda manteniendo siempre los principios que rigen su trabajo diario. Paso a paso, van consiguiendo su objetivo, pero no se detienen ahí. El siguiente paso es elaborar vinos en barricas para abarcar otro espectro del mercado. Además, Dermot Gordon dedica buena parte de sus esfuerzos a la búsqueda del vino más personal e identificativo de esta bodega. Un caldo característico con la mezcla de variedades que muestre de la mejor manera posible la perfección que siempre ha deseado alcanzar esta pequeña bodega que crece cada día paso a paso.

Bodegas Celtas

Las Bodegas Celtas se ubican en Pozuelo de Aragón y pertenecen a la Denominación de Origen Campo de Borja. Su principal ventaja es que las tierras familiares sobre las que la finca se extienden a lo largo de 200 hectáreas, con lo que en estos momentos están estudiando las características de todo el terreno para buscar la mejor zona. Actualmente, en sus campos sólo crecen las variedades de Tempranillo y Garnacha, aunque en un futuro próximo se introducirá la variedad Syrah. El Tempranillo y la Garnacha ocupan ocho hectáreas de terreno, aunque sólo dos de esas ocho hectáreas se destinan exclusivamente a estas uvas.

Sus uvas descansan entre los 350 y los 450 metros de altitud y gozan de muchas horas de sol en verano y duras temperaturas en invierno. La bodega cuenta con varios pozos en su propiedad, que han servido para paliar el problema de la falta de lluvia tanto en el viñedo como en los olivos. Para no perder las propiedades de la uva, todos los procesos de recolección y elaboración se realizan de manera manual, lo que permite garantizar la calidad. Su producción anual se sitúa en torno a las 3.500 botellas, todas ellas de vino joven. Próximamente se apostarán por los crianzas, tras realizar una importante inversión en barricas.

El reto es alcanzar un vino agradable a la boca en el que no existan sabores raros. Además, se busca como otra seña de identidad el encargarse de todos los procesos para alcanzar un vino que realmente sea propio y tenga carácter. Por eso en Bodegas Celtas se encargan de todos los detalles, desde el control de las viñas hasta el diseño de las etiquetas. Quieren guiarse por su propio instinto y conseguir un producto final que realmente tenga personalidad propia.

 

 

OPPORTUNITY. In 2006, Mercedes Aso and Dermot Gordon were captivated by the art of wine. That was when they left behind their lives in London, to confront the complicated challenge of starting a vineyard and creating their own wine. They did it at a time when the agricultural sector was facing serious problems, but not even that aspect could thwart their ambition to become an acclaimed vineyard. They settled in  Pozuelo de Aragon, intent on getting the best out of some family owned land in the locality of Campo de Borja. To achieve their ambition of  producing near perfect, quality wines.
Ambition helped them overcome initial problems that present themselves in an unfamiliar environment. Mercedes and Dermot continued overcoming all obstacles until they realised that the key to obtaining a satisfactory final product, lay in those family owned lands. From this moment on, they decided that all processes from beginning to end should be controlled and overseen by them. From the vine to the bottle without neglecting any aspect. Now, they only needed a name for the project, and they chose Bodegas Celtas. “There were two reasons for the name. Firstly, my husband is Irish. Secondly, because we learnt that wine originated with the monks, but it was the Celtiberians who brought wine to the area. We chose it in memory of the Celtic Irish like my husband and the Celtiberians”.

Since then, Bodegas Celtas have taken advantage of the exceptional climatic conditions that exist in the area surrounding the Moncayo and the quality of their lands. Furthermore, one of this company’s greatest secrets is found in the subterranean cellar, typical of the area, that was all important for the beginning of this project. Years ago the subterranean cellar belonged to the family, who produced wine and sold it to merchants throughout Spain and France. This centenary cellar measures 100 square metres and has a capacity for 45,000 litres of wine in various cement tanks. They take advantage of the constant annual temperature of between 17 and 18 degrees Celsius to keep the barrels of Bodegas Celtas. For the future, the owners hope to renovate it, to show visitors wine making methods of yesteryear.

The best thing about their wines is, that all the processes are performed manually. The vines undergo exhaustive controls throughout the year before the grape harvest; an activity which acquires greater intensity in the weeks leading up to it. Their signature, that special something about their wines, is the fact they only produce 3,500 kilos per hectare, a very small quantity, which in the end signifies quality. Bodegas Celtas are not interested in producing wines in quantity, but wines of quality.

The first two wines of the brand Aso & Gordon were presented in 2010. They were young, single variety wines, of either Tempranillo or Garanacha grapes, which were well received by the market, especially in Ireland, where most of the production was sold. The vineyard’s aim is to maintain the principles that govern their daily work and export their production to England and Ireland. Step by step they are achieving their objective, but they do not want to stop there. The next step is to produce wine in barrels to encompass another spectrum of the market. Dermot Gordon has spent a great deal of time and effort to produce a more personal wine that is identifiable with the vineyard. A characteristic, mixed variety wine, that demonstrates, in the best possible way, the perfection this small but growing vineyard tries to achieve.

Bodegas Celtas

Bodegas Celtas is situated in Pozuel de Aragon and belongs to the Designation of Origin Campo de Borja. The family’s estate extends over 200 hectares, its characteristics are being studied at this moment, to determine the best area. Currently, only the Tempranillo and Garnacha varieties of grape are cultivated, but in the near future the Syrah variety will be introduced. Tempranillo and Garnacha vines occupy eight hectares, of which only two hectares are dedicated exclusively to these varieties.

Their grapes are cultivated at between 350 and 450 metres above sea level, where they are subjected to many hours of sunlight in summer and harsh temperatures in winter. There are several wells on the estate, which helps overcome the lack of rainfall in both the vine and olive plantations. So as not to lose the properties of the grape, all processes of harvesting and production are performed manually, which guarantees quality. Annual production is around 3,500 bottles, all of them young wines. A significant investment in barrels, means they will shortly be able to age their wines.

The challenge is to produce a clean tasting wine that is pleasing to the palate. Furthermore, another sign of their identity will be to oversee all production processes to achieve a wine with personality, that is really their own. This is why at Bodegas Celtas they supervise all aspects, from the control of the vines to the design of the labels. They prefer to trust their instinct to achieve a final product with its own character.

 

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