DO CAMPO DE BORJA-DO CAVA

Bodegas Bordejé

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Miguel Ángel Bordejé CruzARTE en una botella. Esa es la esencia de la filosofía que rige el día a día en Bodegas Bordejé. Un lugar en el que se asegura que elaborar y degustar un buen vino supone un arte en sí mismo. Por eso la perfección y la constante búsqueda de la máxima calidad representan un axioma irrenunciable a la hora de elaborar sus diferentes caldos. Esta exigencia en el trabajo es la que ha convertido a esta bodega en una referencia y la que mejor explica el esfuerzo y la dedicación de las gentes de Ainzón por alcanzar la perfección en sus vinos.

La historia dice que se ha elaborado vino en las faldas del Moncayo desde los tiempos de la colonización de la Roma Imperial. Al abrigo de esta tradición histórica, Nicolás Bellido quiso dar forma a esa labor fundando en 1770 la empresa que actualmente se conoce como Bodegas Bordejé. Aquel fue el inicio de una larga saga que dedicó su vida al cultivo y amor por la vid, al gusto por las cosas bien hechas y los vinos sabrosos. Desde entonces, generación tras generación se ha perseguido, y conseguido, el ideal de producir vinos de altos estándares.

Como en el arte, las costumbres y tendencias de cada época han ido marcando los caminos. En un primer momento, la uva garnacha centro las atenciones de esta familia ya que era la que se cultivaba entonces. De ella obtenían un vino recio, denso, que en tiempos antiguos llegaron a macerar con miel y hierbas, siempre siguiendo la tradición al gusto de los siglos. La lógica evolución del progreso llevó a esta empresa a dar un paso sin vuelta atrás en 1962. Fue entonces cuando don Miguel Ángel Bordejé Cruz, persona que entroncaba en ese momento las dos ramas familiares de Bellido y Cruz, dio inicio a la marca comercial de Bodegas Bordejé, que desde ese momento comienza a modernizar los procesos de elaboración y envejecimiento de los caldos para adaptarse a los nuevos tiempos. Es ahí donde arranca la historia moderna de estas bodegas.

Aquella acción no les situó un paso por delante, pero sí que permitió seguir peleando en igualdad de condiciones ya que en aquel momento comenzaban a verse los primeros vinos embotellados y los primeros reservas en toda la Comarca. La innovación sí que vino cuando Miguel Ángel introdujo en sus tierras las primeras cepas de macabeo, tempranillo y merlot, cuyo condicionamiento a las tierras y su cultivo se fue puliendo a diario para obtener la mejor base de los vinos de entonces y ahora. Aquellas cepas, las antiguas y las más modernas, soportan desde aquella época un clima continental extremo con una doble influencia, Atlántica en invierno, dominada por el frío aliento del cierzo; Mediterránea durante los estíos secos y calurosos. Estas particulares características climáticas le confieren a la uva unas peculiaridades únicas y diferenciadoras de otras zonas productoras de vino.

Otra de las características que más contribuye al buen cultivo del viñedo y en la que se centran los esfuerzos año tras año es el estudio de los suelos. En sus campos predominan suelos pardo-calizos y de terraza, con pedregosidad media, buen drenaje, niveles medios de materia orgánica y ricos en nutrientes. También existen otros arcillo-ferrosos en las laderas más próximas al macizo del Moncayo, donde la pedregosidad es mayor. Estos últimos resultan muy indicados para el cultivo del viñedo y son capaces de producir frutos de altísima calidad. El resultado de esta mezcla de buenas condiciones y acertada tecnología son caldos de gran prestigio como los tintos Abuelo Nicolás, Don Pablo, Pago de Romeroso, Pago de Huechaseca, Bordejé Gran Reserva, Reserva Bordejé y Leles, así como el blanco Lidia y diversos cavas brut nature.

Todos representan a la perfección la tradición y la calidad que desde 1770 buscaron Nicolás Bellido y las sucesivas generaciones para convertir a Bodegas Bordejé en un sinónimo de arte. Algo que, al fin y al cabo, es el gran objetivo.

Bodegas Bordejé

Desde la localidad zaragozana de Ainzón, Bodegas Bordejé lanza sus vinos a todo el territorio nacional bajo la protección de la Denominación de Origen Campo de Borja. Sus viñedos se extienden a lo largo de 60 hectáreas en los que podemos encontrar uvas de diferentes variedades como garnacha, macabeo, tempranillo, merlot y chardonnay. Con ellas elaboran diferentes marcas, la mayoría centradas en el abanico de los tintos, e incluso producen diversos cavas muy característicos y de gran gusto.

Uno de los secretos para obtener una materia prima de calidad superior se encuentra en la climatología que meces sus viñedos. Los contrastes térmicos diurnos y estacionales son muy acusados, con temperaturas extremas. Las precipitaciones resultan escasas, situándose en un promedio de entre 350 mm., en zonas más bajas, hasta 450 mm., en zonas más elevadas. Sus campos se enmarcan en el Somontano Ibérico, del que forma parte como una subcomarca estructurada alrededor del Valle de Huecha. El relieve sobre el que se asientan sus vides corresponde a una sucesión de altiplanicies de altitud comprendida entre los 350 y los 700 metros, con una topografía suave con ondulaciones de muy amplia curvatura.

Una vez que el tiempo y la climatología han visto crecer a las uvas, se procede a la recolección de todos los frutos. Esta actividad siempre se produce tras haber analizado el estado de las uvas y haber estudiado cuál resulta el momento óptimo para su recogida. Sus caldos fermentan en depósitos de acero siempre bajo una temperatura controlada y más tarde pasan a reposar en su cava con 200 barricas de roble hasta que alcanzan el punto óptimo de maduración y sabor que tan respetados han hecho a estos caldos.

ART in a bottle. That is the essence of the philosophy that governs the day to day activity at Bodegas Bordejé. A place where producing and enjoying good wine is an art in itself. That is why the perfection and the constant search for maximum quality represent an axiom that cannot be deferred when it comes to producing different wines. These demands have converted this vineyard into a reference and best explain the effort and dedication of the people of Ainzón to perfect their wines.

History reveals that wine has been made on the slopes of Moncayo since the times of Imperial Roman colonization. Under this historic tradition, Nicolás Bellido wanted to give form to this work founded in 1770 the company that is today known as Bodegas Bordejé. That was the beginning of a long saga of a lifetime dedicated to cultivation and love of the vine, a taste for things done right and flavourful wines. Since then, generation after generation have followed, and achieved the ideal of producing high quality wines.

As in art, customs and tendencies of each era have a marked influence. At one time, the family’s attention was centred on cultivating the Garnacha variety of grape. From which they obtained a strong, dense wine, that in ancient times, was macerated with honey and herbs in accordance with traditional preferences over the centuries. With the logical evolution of progress this company took an irreversible step forward in 1962. That was when Miguel Ángel Bordejé Cruz, a descendent of the two branches of the Bellido and Cruz families, launched the commercial brand name of Bodegas Bordejé. At the same time beginning the modernization of the production and ageing processes of the wines to adapt them to present times. This is where the recent history of this vineyard begins.

That act alone did not position them at the forefront, but it did allow them to continue competing on equal terms. Because, at that time, the first bottled wines and reserve wines began to appear in the region. The innovation arrived with Miguel Angel planting the first Macebo,Tempranillo and Merlot vines on his lands. Their conditioning to the terrain and cultivation was improved to obtain the best wine base of then and now. Those vines, the old ones and the most recent, withstood an extreme continental climate with a double influence: Atlantic in the winter, dominated by the cold prevailing north wind called “cierzo”; Mediterranean during the dry, warm summer months. These particular climatic characteristics endow the grapes with some unique peculiarities that differentiate them from other areas of wine productio.

Another characteristic that contributes to the good cultivation of the vine and in which a lot of effort is centred, is soil study. In these lands, terraces of brown, calcareous soils predominate, of medium stone content, good drainage, with average levels of organic material and rich in nutrients. There are other ferrous-clay slopes nearer to the massif of the Moncayo, where it is stonier. The latter are particularly suitable for cultivating vines and are capable of producing very good quality fruits. The result of this blend of good conditions and selected technology are the prestigious wines such as the reds; Abuelo Nicolás, Don Pablo, Pago de Romeroso, Pago de Huechaseca, Bordejé Gran Reserva, Reserva Bordejé y Leles, and the white wine Lidia and diverse brut nature cavas

All of them represent the perfection, the tradition and the great quality that since1970 Nicolás Bellido and later generations have searched for, to convert Bodegas Bordejé into a synonym of art. Something which, after all, is the principal objective.

Bodegas Bordejé

From Ainzón in Zaragoza, Bodegas Bordejé markets its wines throughout the national territory under the Denominación de Origen Campo de Borja. Their plantations extend for some 60 hectares in which are found different varieties of grape such as Garnacha, Macebo, Merlot and Chardonnay. With these they produce their different brands, the majority of them centred on the range of reds, they also produce some very characteristic and tasteful cavas.

One of the secrets for obtaining superior quality raw material is associated with the climate that stimulates their vines. The contrasting daytime and seasonal temperatures are acute, with extreme variations. Rainfall is scant, providing an average of between 350mm, in lower areas, and 450mm on higher ground.

Their plantations fall within the Iberian Somontano, which forms part of a sub-region situated around the Valle de Huecha. The vineyards are located on a succession of high plateaus of altitudes between 350 and 700 metres above sea level, with a smooth undulating topography and ample curvature.

Once the weather and the climate have witnessed the growth of the grape, all the fruits are collected. This activity takes place after an analysis of the grapes to determine the best moment to harvest them. The wine ferments in steel tanks at controlled temperature and later rests in its cellar of 200 oak barrels, to reach the optimum maturity and flavour which have made these wines so acknowledge.

 

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