Consejo Regulador de la Denominación de Origen Campo de Borja

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Gregorio Garcia, presidenteEl principal patrimonio vitícola de la Denominación de Origen Campo de Borja son sus garnachas. De las 5.000 hectáreas de garnacha, más de 2.000 tienen edades comprendidas entre 30 y 50 años. Sus producciones son bajas, pero inmensamente apreciadas enológicamente, por la complejidad estructural y aromática que proporcionan a los vinos un toque distinguido. Así, el Campo de Borja atesora entre sus vinos auténticas joyas en las que la garnacha alcanza todo su esplendor. Vinos que están gozando de un amplio prestigio en todo el mundo por su muy definida personalidad, calidad y complejidad que los convierten en algo único en el mundo.

Sin embargo, la fama no es algo que les resulte nuevo, ya que a lo largo de la historia el Campo de Borja siempre ha sido una referencia. La historia de los vinos de esta Denominación de Origen está ligada indiscutiblemente a la historia de una Comarca con gran tradición vitivinícola desde antaño. La primera referencia relativa a la vid que consta en la documentación estudiada en los archivos del Monasterio de Veruela son las donaciones de la viña de Magallón en 1203, bajo el abadiato de Raimundo Guillén, lo que invita a suponer que en la zona existían viñedos desde tiempos mucho más lejanos. En el curso del siglo XIV, los abades de Veruela agruparon sus propiedades y añadieron el 2 de julio de 1453 la compra de la Villa de Ainzón, con todos sus límites, pastos, aguas y viñas. Ainzón, según consta en el archivo, interesó al abad Gabriel Serra sobre todo para desarrollar el viñedo.

Hasta 1835, los monjes de Veruela mantuvieron contacto con los municipios de los alrededores. Fue Fray Martín de Vera a quien se debe toda la renovación de las viñas de Ainzón entre 1676 y 1680. Por tanto, la influencia que tuvo el Monasterio en el desarrollo de la vid fue muy importante, conservando, desarrollando y potenciando la viticultura que ha llegado hasta nuestros días. La tradición histórica de las bodegas es igualmente larga, destacando desde las bodegas del propio Monasterio, hasta las innumerables bodegas particulares existentes en todos los municipios de la zona. Circunstancias posteriores , con dificultades económicas para comercializar el vino de la zona de forma particular, dieron paso en los años 50 al cooperativismo, formándose seis cooperativas elaboradoras de vino que agrupan hoy en día a la mayor parte de la producción de la Denominación de Origen. La historia siguió su curso y fue en 1978 cuando se reglamentó la Denominación de Origen Campo de Borja con el objetivo de conseguir para esta zona un reconocimiento al esfuerzo de sus viticultores y a la calidad de sus vinos. Finalmente, fue en 1980 cuando se concedió la Denominación de Origen para los vinos del Campo de Borja tras aprobarse los estatutos que la reglamentan.

Respecto a la zonificación, en el Campo de Borja se pueden distinguir tres zonas diferenciadas de cultivos. En la zona baja, con altitudes entre 350 y 450 metros, se encuentran suelos pardo calizos y garnachas tanto en formación tradicional en vaso, como en espaldera. Es la zona de maduración más temprana y comprende los viñedos de Magallón o Pozuelo de Aragón. Sus vinos son cálidos, potentes y muy aromáticos. La zona media se caracteriza por tener la mayor concentración y densidad de viñedo. Comprende los viñedos situados entre los 450 y 550 metros de altitud. Se encuentran los suelos de las terrazas del río La Huecha, afluente del Ebro, y todos los suelos son cascajosos y arcillo-ferrosos. Allí se encuentran los viñedos de Ainzón, Borja o Fuendejalón. Es un relieve de suaves laderas y buena exposición al sol y sus vinos son muy complejos, intensos, estructurados y carnosos. Por último se puede encontrar la zona alta, cuyos viñedos se extienden desde los 550 a los 700 metros de altitud. Esta zona se enmarca en las estribaciones del Moncayo. Corresponden a los viñedos situados en las zonas Altas de Ainzón y Fuendejalón, así como a los municipios de Tabuenca, El Buste y Vera. Sus vinos son finos, sutiles y elegantes. Toda esta diversidad de microclimas y suelos enriquece los matices del impresionante patrimonio vitícola de las garnachas de esta tierra y permite que se denomine al Campo de Borja como el Imperio de la Garnacha.

Esta Denominación de Origen está formada por los términos municipales íntegros de 16 pueblos: Agón, Ainzón, Alberite de San Juan, Albeta, Amber, Bisimbre, Borja, Bulbuente, El Buste, Bureta, Fuendejalón, Magallón, Maleján, Pozuelo de Aragón, Tabuenca y Vera del Moncayo, así como parte de los términos municipales de Frescano y Mallen. En los campos de todas estas localidades se pueden encontrar todas las variedades autorizadas. Entre las tintas se cultivan garnacha tinta, tempranillo, mazuela, garnacha tintorera, cabernet sauvignon, merlot y syrah, mientras que entre las variedades blancas se pueden encontrar macabeo, garnacha blanca, moscatel de Alejandría, moscatel de grano menudo, chardonnay, sauvignon blanc y verdejo. Con todas ellas elaboran sus caldos las 17 bodegas de esta Denominación de Origen: Bodegas Agro-Frago, Bodegas Román, Bodegas Alto Moncayo, Bodegas Ruberte Hermanos, Bodegas Aragonesas, Bodegas Nuestra Señora del Niño Perdido, Bodegas Bordeje, Cooperativa San Juan Bautista, Bodegas Borsao, Cooperativa Santo Cristo, Bodegas Caytusa, Cooperativa Santa Ana, Bodegas Celtas, Crianzas y Viñedos Santo Cristo, Bodegas Mareca, Sociedad Cooperativa Agrícola de Borja y Bodega Pagos del Moncayo.

En total, la Denominación de Origen abarca 7.414,45 hectáreas de viñedos registradas, que producen normalmente entre 20 y 25 millones de kilogramos de uva. Sus viñedos se cultivas tanto en formación de vaso como en espaldera, adaptándose así a las nuevas técnicas de producción y asegurando una correcta evolución y maduración del fruto. El esfuerzo y su tradicional apuesta por el trabajo tradicional representan el mejor activo que muestra la gran salud de los vinos de esta Comarca. Además, en el Campo de Borja se ha llevado a cabo en los últimos años una auténtica revolución tecnológica y una acertada estructuración del viñedo. Todo ello, unido a la incorporación de enólogos de prestigio internacional, ha posibilitado que sus vinos no dejen indiferente a ningún consumidor.

Además, esta Denominación de Origen cuenta con otro patrimonio de gran valor que busca dar a conocer y potenciar la cultura del vino que ha marcado desde hace siglos a estas tierras. Enclavado en el Monasterio Cisterciense de Veruela, el Museo del Vino del Campo de Borja abrió sus puertas al público en septiembre de 1994, siendo uno de los pioneros en España y el primero en Aragón. Su planta inferior se encuentra en un aljibe construido por los monjes de la Orden del Císter en el año 1200. Otra iniciativa turística es la Ruta de la Garnacha, certificada en 2011, forma parte de las Rutas del Vino de España. Tanto la Ruta como el Museo del Vino nacieron con un espíritu de servicio a la Denominación de Origen, dándola a conocer a los miles de visitantes que recorren las tierras del Moncayo y transmitiendo sus recursos como instrumento enoturístico de primer orden, punto de partida para conocer sus vinos y bodegas, así como el resto del entorno, destacando el Parque Natural de Moncayo, el Monasterio de Veruela, las ciudades monumentales de Borja y Tarazona, así como sus pintorescos pueblos. los vinos de Campo de Borja es probar el sabor y el magnetismo del Moncayo.

 

 

The principal wine-growing heritage of the Denominación de Origen Campo de Borja are their garnacha or grenache grapes. Of the 5,000 hectares of garnacha, more than 2,000 are between 30 to 50 years old. Production is low, but oenologically appreciated for its complex structure and fragrance that gives the wines a touch of distinction. Thus, Campo de Borja possesses some authentic jewels amongst its wines, in which the garnacha grape reaches its greatest splendour. These wines are enjoying worldwide prestige for their defined personality, quality and complexity that makes them something quite unique.

However, fame is not something new to them, throughout history Campo de Borja has always been a landmark. The history of the wines from this Denominación de Origen is unquestionably linked to the history of a region with a great wine-producing tradition of yesteryear. The first relative reference to the vines, recorded in documents from archives of the Monastery of Veruela, are donations of wine from Magallón in 1203, while under the abbacy of Raimundo Guillén. Which suggests that vineyards existed in the area from the earliest times. During the course of the XIV century the abbots of Veruela grouped their properties together, and on the 2nd of July 1453, added the purchase of the Villa de Ainzón, with all its extensions, pastures, water resources and vineyards. According to the archives, the abbot Gabriel Serra was the most interested in developing vineyards in Ainzón.

Until 1835 the monks of Veruela maintained contact with the surrounding municipalities. Brother Martin de Vera is accredited with the renovation of all the vines of Ainzón between 1676 and 1680. Therefore, the influence of the Monastery in the development of the vines was very important in conserving and developing the potential of viticulture to present times. There is also a long historic tradition of vineyards, from those of the Monastery to the numerous privately owned vineyards that existed in all municipalities throughout the area. Earlier circumstances, particularly economic difficulties in commercialising local wines, gave way to the co-operative movements of the 50s. Forming themselves into six wine-making co-operatives that to this day compose the greater part of production under the Denominación de Origen. History continued its course, and in 1978 the Denominación de Origen Campo de Borja became regulated, with the objective of attaining recognition for the efforts of the region’s wine-growers and the quality of their wines. Finally, after passing the regulating legislation, the Denominación de Origen was granted to the wines of Campo de Borja in 1980.

With respect to the demarcation, in Campo de Borja three different areas of cultivation can be distinguished. In the low area, between 350 and 450 metres above sea level, one finds brown chalky soils and garnacha vines in both head-pruned and single trellis trained formations. It is the area of earliest maturity and covers the territories of Magallón and Pozuelo de Aragón. Its wines have a high alcohol content, are strong tasting and very fragrant. The middle area is characterized for having the greatest vine concentration and plantation density. Comprised of vines situated at a level of 450 and 550 metres. There one finds the gravelly ferrous-clay soils of the terraced terrain alongside the River Huecha, a tributary of the Ebro, where the vine plantations of Ainzón, Borja or Fuendejalón can be found. Its a gentle sloping terrain with good exposure to the sun and its wines are complex, intense, rich in tannins and high in alcohol content. Lastly, one encounters the high area, whose plantations extend from an altitude of 550 to 700 metres. This area covers the foothills of Moncayo and corresponds to the vineyards situated in the highlands of Ainzón and Fuendejalón, as well as the municipalities of Tabuenca, El Buste and Vera. Their wines are light, subtle and elegant. This diversity of micro-climates and soils enriches the nuances of the impressive wine-growing heritage of the indigenous garnacha, and allows Campo de Borja to call itself the Empire of the Garnacha.

This DO is comprised of the entire municipal territories of 16 towns:Agón, Ainzón, Alberite de San Juan, Albeta, Amber, Bisimbre, Borja, Bulbuente, El Buste, Bureta, Fuendejalón, Magallón, Maleján, Pozuelo de Aragón, Tabuenca y Vera del Moncayo, as well as parts of the municipalities of Frescano and Mallen. In the lands of all these localities one can find all the authorized varieties (of grape). Amongst the reds cultivated are; garnacha tinta, tempranillo, mazuelo, garnacha tintorera, cabernet sauvignon, merlot and syrah. Meanwhile, the white varieties encountered are; macebeo, white garnacha, Alexandrian muscatel, muscat blanc à petits grains or brown muscatel, chardonnay, sauvignon blanc and berdejo. From all of these (varieties) the 17 vineyards of this D.O. produce their wines: Bodegas Agro-Frago, Bodegas Román, Bodegas Alto Moncayo, Bodegas Ruberte Hermanos, Bodegas Aragonesas, Bodegas Nuestra Señora del Niño Perdido, Bodegas Bordeje, Cooperativa San Juan Baustista, Bodegas Borsao, Cooperativa Santo Cristo, Bodegas Caytusa, Cooperativa Santa Ana, Bodegas Celtas, Crianzas & Viñedos Santo Cristo, Bodegas Mareca, Sociedad Cooperativa Agrícola de Borja and Bodega Pagos del Moncayo.

In total the D.O. covers some 7,414.45 hectares of registered vineyards, that normally produce between 20 and 25 million kilograms of grapes. The plantations are cultivated in both head-pruned and single trellis trained formations, adapting new production techniques and assuring the correct evolution and ripening of the fruit. The effort and commitment to traditional labour represent the best assets that are reflected in the vigorousness of the wines of this territory. Besides in Campo de Borja, over the last years an authentic technical revolution and a successful restructuring of vineyards has been carried out. All this, together with the incorporation of internationally renowned oenologists has meant that no consumer can remain indifferent to their wines.

Furthermore, this D.O. can rely on another valuable heritage to promote and fortify the viticulture that has marked these lands for centuries. Set within the cistercian Monastery of Veruela, the Wine Museum of Campo de Borja opened its doors to the public in September 1994, being one of the first to do so in Spain and the first in Aragon. On its lower floor can be found a rain water deposit constructed by monks of the cistercian order in 1200. Another tourist initiative is the Garnacha Route, certified in 2011, it forms part of the Wine Routes of Spain. Both the Route and the Wine Museum were created in a spirit of service to the D.O., sharing it with the thousands of visitors who traverse the territory of Moncayo and presenting their resources as a first class tool of wine tourism. Starting with getting to know the wines and vineyards as well as the surroundings, notably the Moncayo Natural Park, the Monastery of Veruela, the towns of Borja and Tarazona as well as their picturesque villages. Trying the wines of Campo de Borja is tasting the flavour and the magnetism of Moncayo.

 

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