DO CALATAYUD

Bodegas Guerrero Sebastián

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Familia Guerrero SebastiánMARIDAJE. Las Bodegas Guerrero Sebastián alcanzaron el mundo del vino por un camino secundario. Una vida dedicada por completo a la elaboración de productos derivados del cerdo, se diversificó en 2005 en busca del complemento ideal: el vino. Han tardado más de cien años en encontrar esa doble vertiente, pero la espera mereció la pena. El maridaje entre ambos productos tan distintos pero tan complementarios al mismo tiempo resulta perfecto y les otorga además un elemento diferenciador con respecto al estructurado mundo vinícola.

Este proyecto encuentra sus orígenes a finales de 1890. Fue entonces cuando comenzó la elaboración de diversos productos cárnicos con el cerdo como eje central. En 1996 esta empresa de carácter familiar decidió formalizar su manera de ganarse la vida y fue entonces cuando se fundó la empresa que desde hacía más de cien años daba nombre a sus productos. Sin embargo, el paso de los años y la ambición de estos emprendedores mostró que faltaba algo para convertir ese largo proyecto en algo más completo. Con valentía y una clara visión de negocio, en 2005 se creó la bodega que sirve de reclamo y acompañamiento al mismo tiempo. No se entiende el vino sin alimento, ni el alimento sin vino.

Una de las razones fundamentales fue el hecho de descubrir una ventaja competitiva que podían aprovechar. Las características en cuanto a altitud, clima y el tipo y la variedad de suelo en los que se cultiva su uva son muy propicios para elaborar vinos de gran calidad con aromas frutales y minerales. Y resultaba ésta una oportunidad que no se podía dejar escapar. Las especiales características del terreno aportan a la uva una mayor calidad, disminuyendo las plagas como botritis o oidium, aumentando además la concentración de antocianos (color) y polifenoles. El resultado de esta combinación son unos vinos en los que se exaltan los aromas y sabores que recuerdan a frutas y minerales propios de estos estupendos campos.

Con esta decisión, las Bodegas Guerrero Sebastián hicieron también honor a su Acered natal. Una tierra con una gran tradición vitivinícola que durante siglos ha visto a sus habitantes trabajar la tierra con pasión para lograr vinos con un toque característico. Con esa premisa bien presente, esta bodega trabaja con ilusión desde 2005 para conseguir caldos que hagan honor al prestigio de su tierra y se conviertan al mismo tiempo en otro elemento de orgullo de esta familia. Las vides que se cultivan en sus campos son de garnachas y superan los 50 años de antigüedad. Esta característica no resulta casual, ya que esto significa que están muy arraigadas en el subsuelo, lo que permite conseguir unas uvas típicas de esta zona de la provincia de Zaragoza.

El resultado de esta combinación de tradición, valentía y naturaleza bendecida son dos vinos de gran calidad: Azerillo y Azeré, este último con denominación de origen. Ambos caldos se producen cuidando los principales estándares de calidad y con ambos dos elaboran las variedades blanco, rosado y tinto roble. Es la marca Azeré la que más penetración y reconocimiento tiene en el mercado. No en vano la Guía Peñín, una de las grandes referencias a nivel nacional dentro del mundo del vino, ha concedido excelentes puntuaciones globales a sus modalidades de blanco y rosado.

Es este reconocimiento el que avala el trabajo de una bodega joven pero ambiciosa. Un proyecto que ha sabido combinar entorno al vino la tradición de la tierra que le rodea y el esmero trabajador de una familia dedicada desde hace años a los productos alimentarios. Una combinación aparentemente poco común pero a la que le espera un gran futuro a tenor de los buenos resultados que ha obtenido hasta ahora. Su presente ya es un éxito y sus vinos comienzan a tener una penetración que resulta ser el fiel reflejo de su calidad.

Bodegas Guerrero Sebastián

Situada a apenas 23 kilómetros de Calatayud, las Bodegas Guerrero Sebastián han sabido aprovechar las excelentes condiciones que les ofrecía el medio natural para sacar el mejor jugo de la tierra y convertirlo en su forma de vida. En la actualidad, cuentan con 17 hectáreas de viñedos propios que están situados a una altitud de entre 836 y 1.007 metros. La altitud supone una cierta ventaja para estas vides ya que hace que las cepas estén sometidas a un clima montañoso, con unas temperaturas muy diferenciadas entre el día y la noche. Además la zona goza de una pluviometría escasa.

Los suelos donde están cultivadas estas vides son pobres, de pizarras y pedregosos. A esos suelos también han sabido sacarles partido estructurando las vides de una manera perfectamente definida. Los sistemas de conducción se reparten entre el noventa por ciento en vaso y el diez por ciento restante en espaldera. Un detalle sí que es común, a todas ellas se les ha dado una orientación sureste, lo que favorece la fotosíntesis de la vid.

La garnacha es la variedad mayoritaria en esta pequeña bodega ya que representa prácticamente el noventa por ciento de su producción. El resto de las uvas cultivadas se dividen entre otras variedades como el tempranillo, cabernet sauvignon y shiraz. Una vez recolectados los frutos, éstos se trasladan hasta la bodega, que ocupa unos 400 metros cuadrados. Allí se tratan y fermentan en una sala de elaboración que dispone de depósitos de acero inoxidable con control de temperatura. Superado este trámite, el vino descansa en una sala que dispone de 30 barricas (25 de roble americano y 5 de roble francés) y más tarde se procede a finalizar el proceso en la sala de embotellado.

 

 

COMPLEMENT. For Bodegas Guerrero Sebastian the world of wine was a secondary interest. A lifetime dedicated to producing products derived from pork, was diversified in 2005 to find the ideal complement; wine. They have taken more than a century to discover this dual enterprise, but it has been worth the wait. The marriage between two very different but, at the same time, complementary products is perfect. Furthermore, it affords them a differentiating element with regards to the structured world of wine production.

The origins of the project date back to the end of 1890, when they began producing meat products, particularly pork meat. In 1996, this family decided to formalize their way of making a living, founding a company under the name by which they had sold their products for more than a century. However, with the passage of time, the ambition of these entrepreneurs became to make this long standing project into something more complete. With good deal of courage and business sense, they created a vineyard in 2005, that serves as both advertising and accompaniment to their core business.

One of the fundamental reasons for this was the discovery of a competitive edge they could use to their advantage. Such characteristics as altitude, climate, the type and variety of soil in which the grape grows are favourable for the production of good quality wines with fruity, mineral aromas. They could not ignore this opportunity. The special characteristics of the terrain afford the grape greater quality, reduce plagues such as botrytis or oidium, and increase the concentrations of antocyans (colour) and poliphenoles. The result is some wines that exalt their aromas and flavours, and bring to mind the fruits and minerals of these incredible lands

Thus Bodegas Guerrero Sebastian also honoured their native municipality of Acered. A land with a long viticultural tradition, whose inhabitants have worked the land passionately to obtain wines with their own character. The vineyard has worked on this premise with illusion since 2005, to obtain wines that honour the land and, at the same time, are something else for the family to be proud of. On their lands, the Garnacha variety of vines they cultivate are more than fifty years old. This is an important characteristic, it means they are well rooted in the subsoil, producing grapes typical of this area of the province of Zaragoza.

The result of this combination of tradition, courage and nature are two quality wines: Azerillo and Azeré, the latter with a designation of origin. Both wines, in their varieties of white, rosé and red, are produced under the principal standards of quality. The brand Azeré is the better known with more market penetration. Not without reason, the Peñin Guide, one of the most important national wine guides in the world, has awarded the white and rosé varieties excellent scores.

This recognition acknowledges the work of a young but ambitious vineyard. A project that combines wine production with the traditions of the surrounding land and the efforts of a family dedicated, for many years, to the production of foodstuffs. An unusual combination, but one with a great future, judging by current results. The present is already a success and their wines are beginning to enjoy market penetration, which is a true reflection of their quality.

Bodegas Guerrero Sebastián

Barely 23 kilometres from Calatayud, Bodegas Guerrero Sebastian have taken advantage of the excellent conditions offered by the terrain and the natural environment, and made it into their way of life. Currently, they own 17 hectares of vineyards situated at an altitude of between 836 to 1,007 metres. The altitude affords the vines certain advantages, since they are subjected to the differences between day and night temperatures of a mountainous climate. Furthermore, rainfall in the area is relatively low.

The stony, shale covered soil they grow in is poor, and has influenced the structure of the vines in a very defined manner. Ninety percent of the vines are goblet or head-pruned and the remaining ten percent cultivated in trellises. One thing they have is common, is their south-easterly orientation that favours the plants photosynthesis.

In this small vineyard, the Garnacha grape is the main variety under cultivation, representing practically ninety percent of production. The remainder is divided between either Tempranillo, Cabernet Sauvignon and Shiraz. Once the fruits are harvested, they are transported to the vineyard installations which cover some 400 square metres. Here they are treated and fermented in an area with 30 barrels (25 of American oak and 5 French oak), with the final process taking place in the bottling area.

 

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