PARADOR PRÍNCIPE DE VIANA OLITE

En la actualidad, el castillo es la máxima expresión del confort y la historia, dos circunstancias que se unen en este edificio para facilitar una estancia inolvidable

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PARADOR PRÍNCIPE DE VIANA OLITEA 5 kilómetros de Tafalla, se enclava la ciudad de Olite, uno de los conjuntos monumentales más destacables de la Comunidad Foral. Adosado al palacio-castillo, declarado Monumento Nacional, se encuentra el Parador Príncipe de Viana. Esta construcción de orígenes nobles fue residencia del príncipe de Viana durante su infancia. Sus impresionantes muros presenciaron cruentas luchas por el trono de Navarra, entre beamonteses y agramonteses, y violentos enfrentamientos durante la Guerra de la Independencia. Construido en el siglo XV, fue utilizado por el Rey Noble durante sus periodos de descanso. Allí, celebró Cortes y pasó sus últimos días. En la actualidad, el castillo es la máxima expresión del confort y la historia, dos circunstancias que se unen en este edificio para facilitar una estancia inolvidable.

Cuando el viajero llega al castillo, queda rápidamente cautivado por la imponente presencia de sus muros de piedra. Las torres y las almenas exaltan la atmósfera medieval, que tiene su réplica en cualquiera de las estancias del castillo. En las habitaciones, sus camas con dosel transportan al cliente a tiempos pasados donde caballeros y damas protagonizaban la vida cortesana. Además, las vidrieras y arcadas que decoran el edificio son motivo de admiración, al igual que las lámparas de hierro forjado, las armaduras, los tapices y los artesonados de madera. Estos retazos de historia no están reñidos en absoluto con conceptos actuales, como comodidad y funcionalidad, que están garantizadas en sus salones sociales.

Otro de los lugares emblemáticos del Parador Príncipe de Viana de Olite es su restaurante donde se pueden degustar los platos más característicos de la cocina tradicional de la Comunidad. Nada mejor para empezar una buena comida que abrir boca degustando los productos más carismáticos de la afamada huerta navarra. Los espárragos frescos, las alcachofas y los pimientos del piquillo harán las delicias de los paladares más exigentes. A continuación, se puede  optar entre el cordero al chilindrón, la tierna ternera pirenaica o el bacalao al ajo arriero. Todo ello regado con los mejores vinos elaborados en esta tierra.

MÚLTIPLES ALTERNATIVAS
Todos aquellos que decidan hospedarse en el Parador de Olite tienen la posibilidad de disfrutar de una multiplicidad de actividades, relacionadas con la historia, la cultura, la naturaleza o la vitivinicultura. Sin salir de la villa, se puede contemplar un rico legado patrimonial, que tiene en el Palacio Real, la iglesia de Santa María, la Torre del Chapitel, la Plaza de Carlos III, las galerías medievales, la iglesia de San Pedro, el convento de San Francisco, el monasterio de Santa Clara, el Museo de la Viña y el Vino, y la ermita de Santa Brígida. Todo ello sin olvidar un paseo por las calles del casco histórico, que poseen un aire medieval y aún conservan expresivos nombres de la época.

En este entorno tan propicio se desarrollan las llamadas Fiestas Medievales, que reúnen a miles de personas un fin de semana de la segunda quincena de agosto. Al mercado de productos artesanos, se suman las cenas y comidas medievales en los restaurantes de la localidad, los desfiles de reyes y princesas, las exhibiciones de halconeros y los ciclos de conferencias. Además, a lo largo del año, en Olite se suceden otros encuentros festivos, entre los que destacan la ermita de Santa Brígida en el monte Encinar (22 de mayo), la romería de Ujué (25 de abril), el “Festival de Teatro Clásico de Olite” (julio y agosto), la Virgen del Cólera (26 de agosto) y la fiesta de la Vendimia (primera quincena de septiembre).

Por otra parte, los amantes de la naturaleza pueden practicar en los alrededores de la población: montañismo, descenso de cañones, parapente, ala delta, curso de aguas bravas y rafting en los ríos del Pirineo. Asimismo, tomando como punto de partida la villa de Olite se pueden realizar interesantes excursiones al Santuario de Ujué (22 km) y al Monasterio de la Oliva, en Carcastillo (30 km). A 45 kilómetros, el visitante se encuentra con Pamplona, cuyos principales referentes histórico-artísticos son la Catedral, la Ciudadela, las murallas del Portal de Zumalacárregui, la Ronda del Obispo Berbazán, las iglesias de San Nicolás y San Saturnino, y la Plaza del Castillo. Sangüesa y Estella encierran también importantes tesoros patrimoniales.

 

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